Bogotá, 26 de junio de 2026. Mientras el mundo perdió 6,7 millones de hectáreas de bosque tropical primario durante 2024, Colombia sigue enfrentando el desafío de proteger algunos de los ecosistemas forestales más importantes del planeta. En el marco del Día Internacional de la Preservación de los Bosques Tropicales, Greenpeace Colombia hace un llamado a fortalecer las acciones para detener la deforestación y garantizar la protección de territorios clave para enfrentar la crisis climática.
La importancia de Colombia es única. El país concentra ecosistemas tan diversos como la Amazonía, el Chocó Biogeográfico, los manglares del Caribe y el Pacífico, y los bosques secos tropicales, territorios que almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, albergan miles de especies y sostienen los medios de vida de millones de personas. Según el Ideam, solo la Amazonía colombiana representa cerca del 66 % de la cobertura boscosa natural del país. Los paisajes forestales tropicales que Colombia debe proteger para ayudar a enfrentar la crisis climática
Estos paisajes fueron seleccionados porque combinan alto valor ecológico, capacidad de regulación climática e hídrica, presencia de comunidades que dependen de ellos y amenazas crecientes por deforestación, degradación o transformación del territorio. Amazonía colombiana: el corazón forestal del país Con más de 38 millones de hectáreas de bosque, la Amazonía colombiana concentra cerca de dos terceras partes de la cobertura boscosa nacional y alberga miles de especies de flora y fauna. Además de ser un importante reservorio de biodiversidad, desempeña un papel esencial en la regulación del clima y de los ciclos hidrológicos de Suramérica y es el hogar de pueblos indígenas, comunidades locales y afrodescendientes. Hoy enfrenta amenazas como deforestación, praderización, ganadería extensiva, vías ilegales, acaparamiento. Chocó Biogeográfico: una de las regiones más biodiversas del mundo Las selvas húmedas del Pacífico colombiano forman parte de uno de los territorios con mayor riqueza biológica del planeta, caracterizado por el endemismo y el aporte hídrico. Sin embargo, continúan enfrentando amenazas asociadas a la minería ilegal, la contaminación por mercurio, tala y la presión sobre sus ríos.
Bosque seco tropical: uno de los ecosistemas más amenazados Aunque suele pasar desapercibido en la conversación ambiental, el bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más transformados y fragmentados de Colombia. Su recuperación es fundamental para restaurar la biodiversidad y aumentar la resiliencia frente al cambio climático. Hoy queda menos del 8% de este ecosistema en Colombia y gran parte de su pérdida se ha debido a fragmentación histórica, ganadería, agricultura, urbanización e incendios.
Manglares del Caribe y el Pacífico: aliados frente al aumento del nivel del mar Estos bosques costeros funcionan como barreras naturales frente a la erosión y los eventos climáticos extremos, además de capturar y almacenar grandes cantidades de carbono azul. También son esenciales para la pesca artesanal y la seguridad alimentaria de numerosas comunidades costeras. Algunas de las amenazas que tienen los manglares son el cambio de uso costero, contaminación plástica y presión urbana.
Los bosques tropicales siguen bajo presión
Estas amenazas no son inevitables, muchas están asociadas a decisiones económicas, cadenas productivas, ausencia de trazabilidad y debilidad institucional. Por ejemplo, la Amazonía, especialmente el Arco Amazónico, continúa concentrando una parte importante de la pérdida y transformación de bosque debido a las presiones productivas, la apertura de vías y los procesos de colonización.
En este contexto, la aprobación del Proyecto de Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación representa un avance para mejorar la trazabilidad de la cadena de la carne bovina y prevenir la deforestación asociada a la ganadería, pero su impacto dependerá de una reglamentación robusta . Greenpeace Colombia destaca la importancia de implementar efectivamente esta medida, el acceso a la información a la ciudadanía, fortalecer la protección y restauración de los bosques y promover cadenas productivas libres de deforestación con la participación de comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y defensoras ambientales.