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¿Y si el placer va mucho más allá de lo que te dijeron? sexo oral y orgasmo femenino

8 de septiembre de 2026 por
¿Y si el placer va mucho más allá de lo que te dijeron? sexo oral y orgasmo femenino
ACIS


Bogotá, septiembre de 2026. Hay una pregunta que seguramente muchas mujeres se han hecho alguna vez: ¿qué se necesita para disfrutar plenamente de su sexualidad? Durante mucho tiempo, la respuesta pareció estar fuera de ellas, entre expectativas, tabúes y todo lo que se les dijo que debía o no gustarles. Pero quizá una parte de la respuesta empieza mucho más cerca: en conocerse a sí mismas. Aunque durante mucho tiempo ha estado rodeada de tabúes y secretismo, la masturbación es una de las prácticas sexuales más comunes y una de las mejores formas de conocer y explorar el propio cuerpo. Permite identificar qué genera placer, qué se disfruta y cómo responde el cuerpo a diferentes estímulos. Ese conocimiento puede ser también una herramienta para vivir una sexualidad más placentera en pareja, porque ayuda a reconocer y comunicar lo que te gusta. En ese mapa de posibilidades para explorar el placer y alcanzar el orgasmo también está el sexo oral, una práctica que puede potenciarlo, especialmente porque permite estimular directamente el clítoris, un órgano fundamental para el placer sexual y cuya anatomía completa empezó a conocerse con mayor precisión apenas en las últimas décadas. Para responder algunas de las preguntas más comunes, la doctora Tatiana Gómez, ginecóloga, sexóloga y asesora científica de Profamilia, explica qué hay detrás de algunos de los mitos más frecuentes sobre masturbación, orgasmo y sexo oral. ¿Por qué hablar de masturbación cuando hablamos de sexo oral? Masturbarse puede ser una forma de explorar el propio cuerpo y descubrir qué gusta, qué genera placer, qué tipo de contacto resulta agradable o qué definitivamente no. Por eso, cuando te masturbes, presta atención a los detalles: qué sientes, dónde lo sientes, qué intensidad te resulta agradable y qué cambia tus sensaciones. Ese conocimiento puede ser útil para hablar con tu pareja sobre sexo oral y, si están practicándolo, para expresar qué tipo de estimulación disfrutas, dónde y cómo. Y es que no existe una única forma de llegar al orgasmo. Cada cuerpo responde de manera diferente y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Incluso en un mismo cuerpo, las preferencias y sensaciones pueden cambiar dependiendo del momento. Conocerse no significa encontrar una fórmula para el placer, sino aprender a reconocer las propias sensaciones y tener más herramientas para comunicarlas y practicarlas.  ¿Por qué el sexo oral puede ser tan importante para el orgasmo de las mujeres? Muchas mujeres necesitan o prefieren la estimulación del clítoris para llegar al orgasmo. Esta parte del cuerpo cumple un papel central en el placer sexual y puede estimularse de distintas maneras, entre ellas, durante el sexo oral. La lengua y los labios pueden proporcionar una estimulación directa y sostenida del clítoris que, para algunas mujeres, puede ser suficiente para alcanzar el orgasmo. Es decir, no siempre se necesita penetración para lograrlo: también puede ocurrir a través otras prácticas como el sexo oral. Entender esto es clave porque también permite cuestionar una idea muy extendida: que la penetración debería ser el centro de todo encuentro sexual. El placer puede encontrarse en distintas formas de contacto, exploración y estimulación. Por eso, si una mujer no alcanza el orgasmo únicamente mediante la penetración, no significa que haya algo que esté mal, hay otras formas. El sexo oral puede ser una de esas posibilidades para explorar, disfrutar y descubrir qué funciona para cada cuerpo. ¿Por qué hablar del sexo oral también es hablar del placer femenino? Existe un fenómeno conocido como brecha orgásmica: una diferencia en la frecuencia con la que hombres y mujeres alcanzan el orgasmo, especialmente en los encuentros sexuales heterosexuales. Esta brecha no puede explicarse únicamente por la anatomía. También tiene que ver con la manera en que hemos aprendido a entender el sexo, qué prácticas consideramos “centrales” y cuánto espacio le damos al placer de las mujeres. Durante mucho tiempo, la sexualidad femenina se contó principalmente alrededor del embarazo, la reproducción o la satisfacción de la pareja. Hablar del placer propio, explorar el cuerpo o decir abiertamente qué se disfruta ha tenido mucho menos espacio. Y eso también influye en las prácticas sexuales que conocemos, proponemos y normalizamos. Por eso, hablar de sexo oral hacia las mujeres no es solamente hablar de una práctica sexual. También es abrir la conversación sobre el derecho al placer, cuestionar los parámetros sexuales que ponen la penetración en el centro y reconocer que el placer femenino merece el mismo espacio, curiosidad y atención. Preguntar qué gusta, poder decir “sí”, “no”, “así sí” o “así no”, explorar sin presiones y descubrir otras formas de disfrutar también hacen parte de vivir una sexualidad más libre, consciente y segura. Entonces, ¿qué debería llevarse a la cama? Además de ganas, condones y lubricante. Lleva más curiosidad y menos tabúes. Más preguntas y menos “debería de”. Conocer el cuerpo, hablar de lo que gusta, poner límites y explorar sin culpa también es parte del placer. Porque el placer no viene con instrucciones. Se conoce, se conversa y se construye.Y si aparecen dudas sobre el deseo, el orgasmo, el placer o la respuesta sexual, buscar orientación profesional también es una forma de cuidado. En Profamilia creemos que hablar de sexualidad es hablar de bienestar, autonomía y Derechos Sexuales y Reproductivos. Por eso, promovemos espacios de orientación e información donde cada persona pueda conocer su cuerpo, expresar sus deseos y límites y tomar decisiones sobre su sexualidad de manera libre e informada.

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ACIS 8 de septiembre de 2026
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