Bogotá, junio de 2026. Aunque las conversaciones sobre diversidad, sostenibilidad e inclusión han ganado espacio dentro de las empresas colombianas, la realidad laboral para las personas con discapacidad visual sigue reflejando importantes brechas de acceso y participación.
Según cifras del Dane, solo el 20% de las personas con discapacidad participa activamente del mercado laboral colombiano. En discapacidad visual, el panorama es aún más desafiante: 59,8% de las[L1] personas en edad de trabajar no tiene ingresos económicos, según datos del Instituto Nacional para Ciegos (INCI). Además, entre quienes sí reciben ingresos, la mayoría continúa enfrentando brechas económicas importantes. El 31,2% gana menos de un salario mínimo y apenas 0,7% supera el millón de pesos mensuales.
“Todavía existen imaginarios negativos alrededor de la productividad y autonomía de las personas con discapacidad visual. Sin embargo, hoy pueden desempeñarse en múltiples áreas como tecnología, comunicaciones, educación, servicio al cliente, gestión administrativa, investigación y liderazgo organizacional”, asegura Gladys Lopera, directora del CRAC
De acuerdo a la experiencia del Centro de Rehabilitación, uno de los principales retos está en que las organizaciones avancen hacia entornos más accesibles, tanto cultural como tecnológicamente. Herramientas como lectores de pantalla, documentos digitales accesibles, señalización adecuada e iluminación apropiada pueden marcar una diferencia importante en la inclusión laboral.
Además, la entidad advierte que la inclusión debe surgir en la permanencia, participación y crecimiento profesional dentro de las organizaciones. Es por esto que desde el CRAC, expertos en rehabilitación e inclusión laboral comparten algunas recomendaciones para las empresas que quieren fortalecer procesos de contratación y permanencia de personas con discapacidad visual:
- Sensibilizar
primero a los equipos de trabajo: la inclusión comienza desde la
cultura organizacional y del reconocimiento de las capacidades,
habilidades y potencial de las personas con discapacidad visual. Generar
espacios de sensibilización ayuda a derribar prejuicios, fortalecer la
empatía y construir ambientes laborales más participativos e incluyentes.
- Adaptar el entorno, no disminuir las
expectativas: la discapacidad visual no limita la
productividad ni el desempeño profesional cuando existen las condiciones
adecuadas para trabajar. Contar con espacios accesibles, ajustes
razonables y herramientas de apoyo permite que las personas desarrollen
sus funciones en igualdad de condiciones y con autonomía.
- Garantizar accesibilidad tecnológica y
comunicativa: lectores de pantalla, documentos digitales
accesibles, plataformas compatibles, señalización táctil o en braille e
iluminación adecuada hacen parte de los ajustes que facilitan la
participación y permanencia laboral de las personas con discapacidad visual
dentro de las organizaciones.
- Acompañar los procesos de vinculación y
permanencia: contar con orientación especializada facilita
la adaptación tanto de la empresa como del colaborador. El acompañamiento
durante los primeros meses ayuda a identificar barreras, fortalecer
dinámicas de trabajo y promover procesos de inclusión más sostenibles a
largo plazo.
- Integrar la inclusión dentro de la estrategia ESG y de sostenibilidad: hoy la diversidad, la accesibilidad y la inclusión también son indicadores de sostenibilidad, innovación y reputación corporativa. Las empresas que construyen entornos laborales más diversos fortalecen su cultura organizacional, impulsan nuevas miradas y generan un impacto social positivo dentro y fuera de la organización.
Para el CRAC, avanzar hacia una inclusión laboral real implica entender que la discapacidad visual no limita el talento, las capacidades ni el aporte que una persona puede generar dentro de una organización. En un entorno empresarial que cada vez habla más de sostenibilidad, diversidad y transformación cultural, construir espacios accesibles y participativos también se convierte en una oportunidad para fortalecer los equipos, impulsar nuevas miradas y responder a las dinámicas actuales del mundo laboral.
Sobre el CRAC
El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) es una fundación privada sin ánimo de lucro, con más de seis décadas de experiencia en Colombia. Desde 1961 acompañamos a personas ciegas y con baja visión en su camino hacia la autonomía, a través de procesos integrales de rehabilitación, habilitación, salud visual y educación para el trabajo y el desarrollo humano.