Estudio de Deloitte revela que Las soluciones
circulares ofrecen el potencial de preservar
billones en valor económico, al tiempo que
fortalecen la resiliencia y reducen las emisiones.
Puntos clave:
Se pierden aproximadamente 29 billones de dólares anuales debido a prácticas de economía
lineal, cifra equivalente a casi un tercio del PIB global.
El valor podría conservarse mediante una mejor gestión de residuos, optimización de procesos,
eficiencia energética y la extensión de la vida útil de los activos.
LATINOAMÉRICA, septiembre 15 de 2026 – La economía global pierde un estimado inicial de US $29
billones en valor cada año como consecuencia de patrones ineficientes de producción y consumo, de
acuerdo con el Informe sobre la Brecha de Circularidad 2026: La brecha de valor, elaborado por
Circle Economy en colaboración con Deloitte. Las estrategias circulares permiten conservar y recuperar
gran parte de este valor mediante una mejor gestión de materiales y productos.
“La transición a un modelo de economía circular representa una gran oportunidad para el desarrollo
sostenible y la competitividad de América Latina a través de la creación de nuevas oportunidades de
negocio, la generación de empleo y la reducción de la huella de carbono”, explicó Gema Sacristán, Socia
Líder de Sostenibilidad en Deloitte Spanish Latin America.
El informe analiza pérdidas de valor evitables en la economía lineal actual, en la que los recursos se
extraen, se transforman en productos, se utilizan durante periodos breves y posteriormente se desechan.
El análisis indica que estas pérdidas equivalen al 31% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, lo que
implica que, por cada US $3 de valor generado a nivel global, se pierde, aproximadamente, US $1. Estas
pérdidas incluyen tanto la gestión inadecuada de materiales y productos como los costos ambientales y
sociales que no se reflejan en el modelo lineal.
¿Cómo se pierde el valor?
Casi la mitad de la pérdida de valor global —alrededor de US $11.4 billones— ocurre cuando productos y
materiales se descartan de forma prematura y no se reutilizan ni se reciclan. Ejemplos de ello incluyen la
moda rápida, en la que se producen grandes volúmenes de prendas de corta duración que se desechan
rápidamente, así como la obsolescencia programada, en la que dispositivos que aún funcionan se
sustituyen por modelos más recientes.
La segunda mayor fuente de pérdida corresponde al sector energético, con aproximadamente US $9.9
billones. En este caso, cerca de dos tercios de la energía primaria —como los combustibles fósiles— no
se aprovechan para calefacción, transporte o generación eléctrica, sino que se disipan en forma de calor
durante procesos de combustión o debido a deficiencias en el aislamiento de edificios.
Adicionalmente, se pierden cerca de US $5.9 billones cuando edificios, maquinaria e infraestructura se
deterioran más rápido de lo esperado debido a subutilización, mantenimiento insuficiente u
obsolescencia. Esto ocurre, por ejemplo, cuando inmuebles dejan de ser habitables por falta de
reparaciones o cuando pierden su función original. Por otra parte, alrededor de US $1,031.5 mil millones
se pierden durante la producción debido a ineficiencias, defectos y bajos rendimientos, mientras que
aproximadamente US $742.9 mil millones corresponden a pérdidas y desperdicio de alimentos.
Las soluciones circulares pueden cerrar la brecha de valor
“Gran parte de esta pérdida de valor no responde a factores marginales o accidentales, sino a
condiciones estructurales y sistémicas”, señaló Álvaro Conde, Líder del Informe sobre la Brecha de
Circularidad en Circle Economy y autor principal del informe. “La economía actual se orienta a maximizar
la producción económica sin considerar el impacto en las personas y el planeta. El resultado es un
aumento constante en la extracción de recursos, la subutilización de activos y la generación de residuos.
Esto se debe, en buena medida, a que los marcos actuales de medición del valor incentivan estos
resultados”.
A diferencia del modelo lineal, la economía circular propone reorganizar las cadenas de valor, las
industrias y los esquemas de negocio con el objetivo de conservar el valor en lugar de descartarlo. Este
enfoque busca mantener materiales y productos en uso el mayor tiempo posible, reducir los residuos y
limitar la necesidad de extraer nuevos recursos. Desde el diseño para una mayor durabilidad, pasando
por la extensión de la fase de uso mediante reparación o esquemas de compartición, hasta la
recuperación de materiales al final de la vida útil, las estrategias circulares permiten conservar el valor
dentro de la economía en lugar de perderlo.
“Para cerrar la brecha de valor, debemos cambiar el enfoque del volumen y la producción a los
resultados: priorizar el bienestar dentro de los límites planetarios. Repensar la gestión de los materiales
constituye un elemento central para lograrlo”, concluyó Álvaro Conde.
¿Qué debe cambiar?
Reducir la brecha de valor exige una acción coordinada entre empresas, responsables de políticas
públicas e inversionistas, junto con una revisión de la forma en que se entiende y se mide el valor. Este
proceso requiere que las pérdidas se reconozcan de manera explícita y que la conservación del valor
cuente con incentivos
adecuados.
Para apoyar esta transición, el informe propone medidas que van desde la incorporación de estos
factores en la evaluación de riesgos financieros, hasta el impulso de modelos de negocio circulares y la
integración de costos ambientales y sociales en los precios de productos y servicios.
Sobre el informe
El Informe sobre la Brecha de Circularidad (CGR®) es un informe anual publicado por Circle Economy
que analiza el estado de la circularidad a nivel global. La edición más reciente reportó una métrica de
circularidad de 6.9%, lo que indica que el 93.1% de los materiales que ingresan a la economía provienen
de fuentes vírgenes. La edición de este año incorpora un nuevo enfoque: la brecha de valor. Mientras que
la métrica de circularidad mide la proporción de materiales secundarios en la economía (en toneladas), la
brecha de valor cuantifica el valor económico que se pierde en el modelo lineal (en euros). Esta
perspectiva evidencia la oportunidad que representa la economía circular, no solo como solución
ambiental, sino también como una estrategia económica sólida que impulsa la prosperidad y el bienestar
a largo plazo.
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José Andrés Lezama
Encargado de Comunicaciones Región Andina
D: +57 (601) 426 2000 | M: +57 310 6193548
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