- Frente a la vía tradicional de los créditos bancarios o búsqueda de socios para levantar capital, explorar vías alternativas de financiación y proteger la tesorería se ha convertido en una necesidad estratégica para los emprendedores en los picos de mayor competencia comercial.
- Alejandro San Nicolás, consultor, experto en economía digital y profesor del Máster Universitario en Gestión Integral de la Calidad (VIU) de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, ofrece pautas clave para financiar proyectos emergentes, validar productos con rapidez y evitar los errores financieros más comunes que quiebran a los negocios.
Colombia, octubre de 2026 — Black Friday, Cyber Monday, Halloween y próximamente Navidad y Año Nuevo, son las fechas más importantes para los comercios en la recta final de año, una oportunidad dorada para muchos emprendimientos de impulsar sus ventas y proyectar un 2027 saludable. Sin embargo, este pico de consumo exige liquidez y capacidad operativa, dos frentes críticos donde muchas pymes y microempresas fracasan.
Endeudarse para levantar capital puede ser la decisión más próxima, pero también la más desacertada, y buscar inversionistas de manera tradicional puede ser un proceso lento y complejo. El desafío para los emprendedores es explorar herramientas de financiamiento alternativas y aplicar una disciplina financiera rigurosa que priorice la generación de ingresos tempranos frente al gasto superfluo.
Alejandro San Nicolás, consultor, experto en economía digital y profesor del Máster Universitario en Gestión Integral de la Calidad (VIU) de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, explica que las opciones de financiamiento se han diversificado hacia esquemas más dinámicos y globales que van más allá del crédito tradicional.
Las alternativas actuales permiten validar productos antes de su producción en masa o captar recursos mediante la economía digital, y recomienda combinar fuentes, no casarse solo con la primera que toque a la puerta.
- Crowdfunding: ya sea de recompensa para validar el producto o de inversión (equity crowdfunding) para captar socios pequeños.
- Venture debt y el revenue-based financing: alternativas donde se devuelve un porcentaje de ingresos en lugar de ceder acciones.
- Prefinanciación por clientes: o vender antes de producir, que es capital gratis y con la mejor validación posible, pues alguien ya ha pagado.
- Tokenización de activos: convertir participaciones de la empresa, un proyecto concreto o incluso ingresos futuros en tokens digitales que pequeños inversores de cualquier parte del mundo pueden comprar en fracciones mínimas. Es llevar el capital semilla a la economía blockchain: liquidez global, tickets de entrada bajos y trazabilidad total, aunque exige hacerlo con seguridad jurídica.
Si se opera con presupuestos ajustados, la clave para lograr el mayor impacto radica en enfocar los recursos exclusivamente en la tracción comercial y en la velocidad de cobro, evitando comprometer la estabilidad futura por gastos innecesarios.
“Gasta solo en lo que te consolida: cada dinero que sacas del negocio es pista de aterrizaje que quemas”, advierte Alejandro San Nicolás. “Reinvierte en lo crítico, como producto, clientes y aquello sin lo cual el negocio no existe. Cobra pronto y actúa rápido; prioriza los ingresos tempranos porque nada multiplica más el capital que facturar cuanto antes. Y si vas mal, ten el valor de corregir el rumbo antes de que la caja decida por ti”.
Por otro lado, la administración del primer capital semilla requiere evitar los sesgos que llevan a considerar el dinero conseguido como un ingreso recurrente en lugar de un recurso finito con un objetivo muy claro de prueba de mercado.
“De ahí derivan los clásicos como cargarse de gastos fijos desde el día uno, invertir en imagen antes que en producto y no mirar la caja hasta que ya está vacía”, advierte el experto de VIU. “El segundo error es no validar antes de escalar, y el tercero es tratar el capital semilla como un premio en lugar de como una responsabilidad prestada. La primera regla es que la caja nunca llegue a cero”.
La Universidad Internacional de Valencia-VIU es una de las principales universidades online del mundo hispanohablante, reconocida por el Ministerio de Universidades de España y miembro de CRUE Universidades Españolas. En su más de década y media de historia, han pasado por sus aulas virtuales más de 80.000 estudiantes. Actualmente VIU cuenta con 28.980 estudiantes en 108 países, un claustro de más de 970 docentes (de los cuales 628 son doctores) y tiene más de 15.000 convenios firmados con empresas, organizaciones e instituciones de todos los sectores. VIU cuenta con una oferta formativa compuesta por grados, másteres, doctorados y cursos de experto, alineados con la realidad laboral y social e impartidos a través de clases online en directo, que quedan grabadas y pueden ser consultadas 24/7. Esto, combinado con un sistema de acompañamiento constante y un acceso multidispositivo, permite al estudiante vivir la experiencia universitaria donde y cuando quiera. La calidad de la enseñanza de VIU ha sido distinguida y certificada por organismos internacionales como EFQM, QS World University Rankings, Fundación Conocimiento y Desarrollo, o el U-Ranking Fundación BBVA, que la distinguió como la universidad online con más alta tasa en inserción laboral de España. Su sistema de Garantía Interna de Calidad está establecido según los principios expuestos en el Programa AUDIT de ANECA, que están alineados con los criterios y directrices del Espacio Europeo de Educación Superior.
La Universidad Internacional de Valencia (VIU) forma parte de Planeta Formación y Universidades, la red internacional de educación superior de Grupo Planeta. Cuenta con veintidós instituciones educativas en España, Andorra, Francia, Italia, Norte de África, Estados Unidos y Colombia. Cada año más de 160.000 estudiantes procedentes de 100 nacionalidades distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas y centros de formación profesional.