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Sin crédito, no hay cuadernos: el desafío financiero del regreso a clases en Colombia

13 de enero de 2026 por
Sin crédito, no hay cuadernos: el desafío financiero del regreso a clases en Colombia
ACIS

Bogotá, 08 de enero de 2026. La temporada escolar se consolida como uno de los periodos de mayor presión financiera para los hogares colombianos. La compra de útiles, uniformes, calzado y materiales educativos reduce de forma significativa la liquidez familiar y obliga a reorganizar el presupuesto. Así lo confirma la encuesta de Fenalco de Temporada Escolar 2025, la cual revela que el 35 % de las familias colombianas con hijos en colegios y universidades destinaron entre 300 y 500 mil pesos; un 29 % más de 700 mil pesos, un 19 %, entre 500 y 700 mil pesos y un 17 % hasta 300 mil pesos, esto en un contexto donde 9 de cada 10 percibieron aumentos de precios frente al año anterior.

Este escenario demuestra que el regreso a clases se ha convertido en un ciclo de gasto cada vez más exigente, que demanda alternativas de pago más flexibles. De esta manera, los comercios que operan solo con efectivo y tarjetas de crédito están dejando ventas sobre la mesa. “Este es un momento en el que el consumidor requiere de flexibilidad para realizar sus compras de manera organizada y poder planificar los pagos a cuotas, sin embargo, el sistema excluye a personas que no cuentan ni con la liquidez ni con una tarjeta de crédito para poder cubrir los esenciales de la temporada, esto significa que aún teniendo la intención de compra y la necesidad real, muchos hogares se ven afectados”, afirma Daniel Garzón, CEO de Creditop.

Para los comercios, esta limitación se traduce en costos silenciosos: ventas que no se cierran porque el cliente no puede pagar el total ni cuenta con cupo disponible; tickets promedio más bajos, dado que el comprador se limita a lo que le alcanza; y mayor sensibilidad al precio al no existir cuotas que reduzcan la barrera psicológica del valor total.

La tecnología impulsa cierres de ventas más rápidos y mayor conversión

Ante este panorama, la tendencia tecnológica para evitar este cuello de botella es la adopción de modelos de ‘hub de financiación’, como Creditop, la plataforma que permite a los comercios conectarse en tiempo real con múltiples opciones de crédito (bancos, cooperativas, fintechs) en un solo flujo digital al momento de pagar. Con tan solo el número de documento los cliente pueden conocer las diversas alternativas de crédito aprobadas con sus respectivas condiciones, dependiendo de las cuotas a las que se quiera transferir. 

Asimismo, la plataforma ofrece la posibilidad de que cada comercio estructure una línea de financiación propia apalancada en su inventario y margen, de esta manera Creditop se encarga de la tecnología, originación, administración y gestión completa de su cartera, facilitando dicho proceso tanto para el cliente como para el comercio, con mayor flexibilidad de pago y probabilidad de aprobación.

Estos nuevos modelos toman mayor relevancia si se tiene en cuenta que los últimos datos del Reporte de Inclusión Financiera 2024 (RIF), elaborado por Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera de Colombia, evidenciaron una brecha estructural: aunque el 96,3 % de los adultos tiene al menos un producto de depósito o crédito, solo el 35,5 % cuenta con algún crédito en el sistema financiero, y sumando los créditos otorgados por empresas del sector real (comercio, telecomunicaciones, servicios), el porcentaje de crédito sube a 50,5 %, lo que significa que la mitad de la población adulta sigue sin acceso a financiación formal o semiformal.

De cara a esta temporada, Creditop recomienda tres acciones para que los comercios maximicen su conversión: 

1.Hacer visibles las opciones de financiación en todos los puntos de contacto: No basta con mencionar el crédito al final, en la caja. Es clave que la información de financiación esté presente en vitrinas, material en punto de venta, fichas de producto y canales digitales. Mostrar al cliente “desde cuánto al mes” o “en cuántas cuotas” puede pagar ayuda a que la conversación se dé en términos de flujo mensual, no de valor total.

2. Unificar y diversificar las opciones de crédito: Pasar de tener acuerdos dispersos con una o dos entidades a centralizar todo en un único flujo digital. Esto permite, además de comparar ofertas de varias entidades para un mismo cliente, reducir fricciones y tiempos de respuesta, así como aumentar la probabilidad de aprobación al no depender de una sola política de riesgo.

3. Diseñar una línea de financiación propia para clientes estratégicos: A partir del conocimiento del comportamiento de compra de sus clientes, algunos comercios pueden diseñar una línea de financiación propia, apoyada en infraestructura tecnológica para no depender de una única política de riesgo y contar con mayores oportunidades para los clientes.

Sin crédito, no hay cuadernos: el desafío financiero del regreso a clases en Colombia
ACIS 13 de enero de 2026
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