Bogotá, agosto de 2026. El pasado 10 de agosto, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar sacudió el occidente de Colombia. Más de 15 días después, para muchas personas la sensación de inseguridad permanece y sonidos, movimientos o sensaciones corporales que antes pasaban desapercibidos pueden activar nuevamente el miedo. Expertos de Primero explican por qué ocurre esta reacción, cómo recuperar progresivamente la sensación de seguridad y en qué momento es recomendable buscar apoyo profesional.
Esta reacción está relacionada con la hipervigilancia, un estado en el que el cerebro permanece especialmente atento a posibles señales de peligro. Después de vivir una situación amenazante, los sistemas de alerta pueden activarse con mayor sensibilidad para detectar rápidamente cualquier indicio de una nueva amenaza.
“Durante los días posteriores, es posible experimentar miedo ante un nuevo movimiento, dificultad para dormir, temor a regresar a determinados lugares o una mayor atención frente a cualquier ruido o vibración. Es un mecanismo de protección. El cerebro ha aprendido que el peligro puede aparecer de forma inesperada y durante un tiempo permanece atento para reaccionar con rapidez”, explicó Andrea Catalina Rojas, psicóloga de Primero.
Lo importante, indica la experta, es observar cómo evoluciona esta reacción con el paso de los días y si empieza a interferir con la vida cotidiana. Esta sensación de alerta también puede verse reforzada por la sobreexposición a las noticias.
Consultar noticias, redes sociales, videos e imágenes permite conocer la evolución de la situación y verificar el estado de familiares o personas cercanas. Sin embargo, cuando esta consulta se vuelve repetitiva y no aporta información nueva, puede contribuir a mantener activa la sensación de amenaza.
Para quienes sienten la necesidad de revisar constantemente las noticias para comprobar que sus familiares o su comunidad están bien, puede ser útil preguntarse si cada nueva consulta aportará información diferente o si busca aliviar momentáneamente la incertidumbre.
¿Cuándo el miedo requiere atención profesional?
Dificultades persistentes para dormir, trabajar o estudiar, temor que impide regresar a lugares que ya son seguros, aislamiento o una preocupación constante que interfiere con las actividades habituales son señales para considerar la búsqueda de apoyo profesional.
El acompañamiento especializado puede ayudar a comprender estas reacciones y desarrollar herramientas para recuperar progresivamente la sensación de seguridad.
Primero recomienda mantener una rutina en la medida de lo posible, consultar información de fuentes confiables en momentos determinados, evitar la exposición repetitiva a contenidos sobre la emergencia y apoyarse en personas cercanas. La recuperación emocional también es parte del proceso posterior a un terremoto y, cuando las reacciones persisten o afectan la vida cotidiana, buscar ayuda profesional es una alternativa adecuada.