- La experiencia de Brasil en Open Finance muestra que cumplir con el intercambio de información es apenas el punto de partida. Para EY, la ventaja en Colombia se construirá durante la preparación: al definir desde ahora cómo convertir los datos autorizados por los clientes en soluciones relevantes y contextuales para ellos.
Bogotá, octubre de 2026. Colombia avanza hacia una implementación gradual y obligatoria de Open Finance, con la portabilidad financiera entre los primeros frentes. En este escenario, las entidades tienen la oportunidad de prepararse antes de que el regulador fije todos los estándares para el intercambio de información.
Para EY, esperar a que estén definidos todos los detalles puede llevarlas a concentrarse en el cumplimiento cuando el mercado ya esté compitiendo por ofrecer experiencias más simples, productos más pertinentes y mejores condiciones para los clientes.
En Open Finance, la ventaja no comienza el día en que todas las reglas estén cerradas. Se está construyendo ahora, en la manera como cada entidad decide qué problemas resolver, qué valor ofrecer a cambio del consentimiento y qué capacidades desarrollar antes de que el mercado acelere.
Open Finance cambia la lógica, no solo la fuente de información
Open Finance no equivale solo a consultar más información. Su incorporación introduce una lógica distinta: el cliente autoriza el acceso a información que permanece distribuida entre varias entidades, con propósitos definidos y bajo condiciones de consentimiento, seguridad y trazabilidad. Según el caso de uso y los estándares aplicables, esa información puede actualizarse y utilizarse dentro de experiencias y decisiones en un momento relevante para el cliente.
La diferencia no está en intercambiar datos, sino en integrarlos con la información propia, interpretarlos y convertirlos en una acción útil. Una persona no piensa en productos aislados: piensa en comprar vivienda, reorganizar sus deudas, afrontar un cambio de empleo, iniciar un negocio o recuperar el control de su liquidez. La entidad que entienda ese momento podrá simplificar un proceso, mejorar una recomendación o formular una oferta más pertinente. La que solo reciba datos habrá completado una conexión y cumplido con la regulación, pero no necesariamente habrá creado valor.
La experiencia de Brasil, analizada por EY en el informe OpenTalks 2025 tras cuatro años de operación del ecosistema, deja una lección para Colombia: el valor aparece cuando el intercambio de datos se traduce en beneficios para el cliente. Según ese análisis, el foco está en posicionar Open Finance como una herramienta y no como un producto, ofrecer el intercambio de datos de forma clara y útil, y garantizar usabilidad y beneficios concretos.
“Acceder a los datos autorizados y compartidos por los clientes no crea valor por sí mismo: el valor aparece cuando una entidad los utiliza para comprender una necesidad y traducirla en una oferta relevante para un producto o servicio, reducir una fricción o mejorar una condición. Por eso, la ventaja no estará en tener más datos, sino en saber cómo usarlos, qué beneficio entregar a cambio y cómo generar valor tanto para el cliente como para la organización”, explicó Jenny Guerra, Business Transformation, Financial Services Associate Partner, EY Colombia.
El usuario entiende el modelo y espera un beneficio
La experiencia brasileña también muestra que los usuarios comprenden el propósito del intercambio de información y esperan una contraprestación clara por autorizarlo. Para las entidades, esto implica explicar de manera sencilla qué datos se compartirán, con qué propósito y durante cuánto tiempo, y convertir ese consentimiento en beneficios perceptibles, como procesos más ágiles, ofertas acordes con la realidad financiera del cliente o condiciones evaluadas con una visión más completa de su relación con el sistema.
Para EY, el consentimiento no debería solicitarse de forma aislada ni como un trámite adicional. Su valor se entiende mejor cuando está integrado a un proceso concreto. Open Finance no es un producto independiente, sino una capacidad que puede potenciar el valor que las entidades ya ofrecen a sus clientes.
La próxima competencia será por la principalidad y el consentimiento
La portabilidad puede reducir la fricción para trasladar productos y comparar alternativas. Eso abre una doble competencia: para unas entidades será una oportunidad de conquistar relaciones; para otras, una presión para defenderlas. Cuando cambiar resulte más sencillo, la permanencia dejará de depender únicamente de la historia, el saldo o el número de productos, y tendrá que ganarse con utilidad cotidiana.
EY señala que también cambiará el significado de ser el banco principal: la principalidad podría corresponder menos a quien concentra los productos y más a quien integra relaciones financieras dispersas, comprende el contexto y ayuda al cliente a decidir.
La entidad que logre convertirse en esa capa de interacción tendrá una visión más valiosa de las necesidades del cliente. La que se limite a proveer un producto podría conservar el activo, pero perder protagonismo en la relación.
Cuatro decisiones para empezar
Para EY, los retos de Open Finance van más allá de la conexión tecnológica. Incluyen la calidad y estandarización de los datos, la capacidad de detectar datos incompletos o inconsistentes, la trazabilidad de los consentimientos y el seguimiento al desempeño de los servicios.
Para las entidades, prepararse implica definir un modelo de gobierno interno, fortalecer los controles de calidad y seguridad de los datos, desarrollar la arquitectura tecnológica y establecer mecanismos que permitan medir si los casos de uso realmente generan valor.
EY plantea que las entidades colombianas deberían comenzar por cuatro decisiones:
• Definir el papel en el ecosistema: cada entidad debe decidir si será principalmente proveedora de datos, receptora, orquestadora de experiencias o una combinación deliberada de estos papeles. La respuesta determina dónde invertir sus recursos y qué alianzas construir.
• Diseñar una propuesta de valor: definir qué ofrecerá la entidad para que el cliente quiera compartir su información y cómo comunicará ese beneficio de forma sencilla y transparente.
• Priorizar pocos casos de uso: elegir los que estén conectados con la estrategia y con momentos reales del cliente, en los que la información compartida pueda reducir fricciones o mejorar una decisión y generar valor.
• Construir desde ahora capacidades que permitan escalar: el gobierno del consentimiento, la calidad y trazabilidad de los datos, la seguridad, la arquitectura, la integración, la analítica, la operación y la gestión de terceros deben funcionar como un sistema.
A estas decisiones se suma la medición del valor. Además de la disponibilidad y el desempeño de las interfaces, las entidades deberían observar los consentimientos activos, el uso recurrente, la conversión, la retención, la reducción de fricciones, la calidad de las decisiones y el beneficio percibido por el cliente. Sin estas métricas, Open Finance puede convertirse en un programa solamente tecnológico, sin una tesis de negocio comprobable.
Para EY, la regulación es necesaria, pero la adopción también requiere calidad y disponibilidad de los datos; estándares técnicos comunes e interfaces confiables; una gestión sencilla y transparente del consentimiento, y, sobre todo, casos de uso que se traduzcan en beneficios tangibles para las personas y las empresas.
La regulación como impulso para el mercado
Colombia ya cuenta con un marco obligatorio de Open Finance, mientras los estándares operativos y su implementación continúan desarrollándose. Para EY, esa evolución no es una razón para esperar: es una ventana para probar hipótesis, preparar capacidades y aprender con inversiones controladas, diferenciando con rigor las decisiones reversibles de aquellas que dependen de una definición regulatoria.
Las entidades que esperen a que la regulación responda cada pregunta probablemente llegarán a cumplir. Las que empiecen ahora a decidir qué necesidades resolver, qué beneficio entregar y cómo operar a escala tendrán una oportunidad mayor: convertir el consentimiento en confianza, los datos en decisiones y la preparación en ventaja competitiva.
“Cuando el intercambio de información sea un estándar, la competencia no será por quién posee los datos, sino por quién logra convertirlos en confianza y en una mejor relación con el cliente. Abordar Open Finance como una decisión de negocio exige definir qué necesidad puede resolver mejor cada entidad, qué beneficio entregará y cómo comprobará que ese valor sí llegó al usuario”, concluyó Jenny Guerra, Business Transformation, Financial Services Associate Partner, de EY Colombia.
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