Bogotá, 10 julio de 2026. La eliminación de la Selección Colombia del Mundial 2026 apagó la fiesta en las canchas, pero a la vez generó nuevas miradas a los tableros financieros del comercio local. Según datos de Solunión, el mundial movería cerca de 60.000 millones por partido, impactando a más de 450 mil tiendas de barrio. Según investigaciones económicas de Bancolombia, el mundial genera una variación en el comercio minorista que alcanzó el 9,8% en el 2018 y el 22% en el 2022. De acuerdo con Mauricio Sabogal, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Corporación Universitaria Iberoamericana (IBERO), el fin del sueño mundialista marca el inicio de una "vuelta a la normalidad" en la demanda.
"La eliminación cambia la velocidad del gasto. Un Mundial no cambia la estructura productiva de un país, pero la salida de la Selección podría influir en el desempeño de las mipymes y el comercio informal, que tienden a ser más vulnerables en sus indicadores", afirma el decano de la IBERO. "Este fenómeno de mayor facturación fue temporal, sin embargo la economía viene creciendo a ritmos moderados, por lo cual las empresas deben asumir lo sucedido como un pico de facturación transitorio”.
Para Mauricio Sabogal, la eliminación es el momento exacto para que los empresarios colombianos inicien conversaciones sobre cómo transformar los aprendizajes logísticos, de producto, marketing y ventas de estas semanas en eficiencias de gestión que perduren.
Ante este panorama, desde la Facultad de Ciencias Empresariales de la institución se plantean tres recomendaciones estratégicas para evitar que los recursos adicionales capturados durante el auge mundialista se diluyan y, por el contrario, fortalezcan a las Mipymes en el segundo semestre del año:
La liquidez obtenida en las primeras semanas del torneo no debe asumirse como utilidad disponible. Esta debe resguardarse como un colchón financiero para mitigar las tensiones de caja y la natural desaceleración del consumo, cuyo comportamiento de mediano plazo aún no está del todo claro.
Los comercios deben detener las compras de insumos o artículos exclusivos de la temporada y diseñar estrategias comerciales de salida (como promociones o paquetes cruzados) para evacuar el inventario remanente sin castigar severamente el margen ni congelar el capital de trabajo.
El decano aconseja que el verdadero valor del Mundial no se quede en la caja registradora, sino en la capacidad de las Mipymes para adoptar de forma permanente aprendizajes que implementaron a contrarreloj para atender la alta demanda, transformando un pico transitorio en una ventaja competitiva de largo plazo.