Bogotá, julio de 2026 – En el Día Internacional del Nutricionista Dietista, la Alianza Alimentación con Propósito, conformada por ocho organizaciones del sector salud, hace un llamado a desmentir algunos de los mitos más comunes sobre la nutrición y la consulta con el nutricionista, especialmente en el contexto de las enfermedades crónicas no transmisibles, como las patologías cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y la enfermedad renal crónica. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas condiciones fueron responsables de 43 millones de muertes, equivalentes al 75 % de las defunciones registradas en el mundo.
Cada vez existe un mayor acceso a información sobre nutrición, donde circulan algunas recomendaciones sin respaldo científico que pueden generar confusión, retrasar la consulta con un profesional y afectar la adherencia a los tratamientos. Esto ha llevado a que aún persistan creencias equivocadas relacionadas con la labor del nutricionista y el impacto de la nutrición, cuando su rol es clave en la prevención, tratamiento y seguimiento de personas con enfermedades crónicas.
La atención en nutrición es fundamental dentro del manejo integral de estas patologías. La evidencia ha demostrado que una valoración nutricional temprana, un plan individualizado y el seguimiento continuo pueden contribuir a preservar el estado de salud, favorecer la respuesta a los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En este contexto, y con el objetivo de promover decisiones informadas, Alimentación con Propósito aclara cinco de los mitos más frecuentes sobre la nutrición y la consulta con el nutricionista en el manejo de las enfermedades crónicas no transmisibles:
- “Solo es necesario consultar al nutricionista para bajar de peso”: el nutricionista es un profesional clave en la prevención y el manejo de las enfermedades crónicas no transmisibles. Su atención complementa el tratamiento médico, permitiendo identificar e intervenir factores de riesgo para la salud.
- “La nutrición no influye en la evolución de una enfermedad crónica”: el estado nutricional puede influir en la evolución clínica de las enfermedades crónicas. Un manejo oportuno en este sentido puede contribuir a una mejor respuesta al tratamiento y a la recuperación del paciente.
- “Todos los pacientes con la misma patología necesitan el mismo manejo nutricional”: las necesidades nutricionales cambian según el diagnóstico, el tratamiento, la edad y las condiciones particulares de cada persona.
- “Si no tengo apetito, no pasa nada si dejo de comer”: la disminución del apetito es frecuente en algunas enfermedades, pero puede aumentar el riesgo de malnutrición. Existen estrategias y alternativas en que pueden ser evaluadas por los profesionales para mantener un adecuado estado nutricional.
- “Perder peso cuando se tiene una enfermedad crónica es normal”: la pérdida involuntaria de peso puede ser un signo de malnutrición relacionada con la enfermedad y debe ser valorada oportunamente. Cuando la alimentación convencional o modificada no logra cubrir los requerimientos nutricionales del paciente, el profesional de la salud puede considerar, como parte del manejo integral, el uso de Alimentos con Propósitos Médicos Especiales (APME), tecnologías diseñadas para responder a necesidades específicas asociadas a determinadas condiciones de salud.
De acuerdo con líderes de Alimentación con Propósito: “Persisten creencias que llevan a muchas personas a consultar al nutricionista solo cuando aparecen complicaciones o a subestimar el impacto de la nutrición en su enfermedad. Sin embargo, la atención nutricional no es un componente complementario del tratamiento, debe incorporarse desde las primeras etapas del manejo de las enfermedades crónicas".
En el Día Internacional del Nutricionista, Alimentación con Propósito hace un llamado a seguir promoviendo el acceso oportuno a la atención nutricional como parte del cuidado de las personas con enfermedades crónicas no transmisibles. Desmentir los mitos que aún persisten es clave para que más pacientes y cuidadores tomen decisiones informadas y basadas en la evidencia científica.