Escrita por: Juan José Sandoval, Country Manager Colombia en Kingston Technology
Hay algo que todo gamer entiende: en el campo de batalla digital, el tiempo no es oro…
es la partida entera. Un parpadeo, un tiempo de carga eterno, una caída de frames, y su
rival ya está celebrando la victoria.
Y lo cierto es que no siempre se trata de habilidad o reflejos. Muchas veces, la clave está
en lo que su equipo lleva dentro: la memoria, el almacenamiento, esa maquinaria
silenciosa que define si usted entra primero a la acción o si es el último en cargar el mapa.
En este terreno, la memoria DDR5 es la nueva moneda de la victoria. Los módulos
Kingston FURY Beast DDR5 no solo ofrecen gran velocidad, sino que permiten un
overclocking sencillo con XMP 3.0 o EXPO y capacidades generosas para que nunca falte
espacio. Y si su escenario es el juego en portátil, la línea FURY Impact DDR5 alcanza
hasta 6.400 MT/s sin comprometer la batería, ideal para quienes se mueven, pero no
sacrifican rendimiento.
Claro, la RAM es solo la mitad de la ecuación. El otro gran salto proviene de un SSD
NVMe. Un Kingston FURY Renegade PCIe 4.0 puede reducir los tiempos de carga a
segundos, mientras que el FURY Renegade G5 PCIe 5.0 directamente juega en otra liga,
con velocidades de lectura de hasta 14.800 MB/s. ¿Exagerado? No, si usted busca que el
streaming, los gráficos en ultra y las partidas competitivas convivan sin interrupciones.
La pregunta es simple: ¿usted quiere jugar o quiere ganar? Actualizar su equipo no es
un capricho, es una inversión en experiencia y competitividad. Y si se trata de hacerlo
bien, apostar por DDR5 y un SSD NVMe de alto rendimiento es el movimiento que
siempre lo pondrá un paso o varios gigabytes por delante.
Porque en el mundo gamer, la victoria comienza mucho antes del primer disparo: empieza
con la velocidad con la que usted entra al juego.