Si sus cultivos de maíz se han visto afectados por la sequía que azota al
departamento del Tolima, inscríbase en los listados de la Unidad Nacional para
la Gestión del Riesgo de Desastres - UNGRD, acercándose a la alcaldía de su
municipio.
10 de junio de 2026. La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales,
Leguminosas y Soya – Fenalce, tras un recorrido técnico realizado por
diferentes zonas productoras de maíz en el departamento del Tolima, evidenció
que la sequía ya ha afectado a más de 10.600 hectáreas de este cereal,
provocando pérdidas de entre el 70 % y 80 %, que podrían superar los 40.000
millones. Este panorama pone en riesgo la sostenibilidad de cientos de
agricultores, así como la seguridad y soberanía alimentaria del país.
Ante esta preocupante situación, la federación lideró una Mesa Técnica
encabezada por su gerente general, Arnulfo Trujillo; el presidente de la
Organización Regional Fenalce Tolima, Ariel Guarnizo; y el director Económico
y de Apoyo a la Comercialización, Henry Vargas. En el encuentro participaron
agricultores de Valle de San Juan, San Luis, Natagaima, El Espinal, Suárez y
Armero Guayabal, quienes expusieron la magnitud de las afectaciones que
enfrentan en sus cultivos.
“Fenalce, junto con el Fondo Nacional de Cereales, está comprometida con el
acompañamiento y apoyo a los agricultores que viven momentos de crisis e
incertidumbre debido a los efectos de la sequía en sus cultivos. Hago un
llamado urgente al Gobierno Nacional para que reconozca la gravedad de esta
emergencia y adopte medidas inmediatas que permitan mitigar el impacto
sobre los agricultores y protejan la producción de alimentos. Nuestros
agricultores no pueden seguir enfrentando solos los efectos del clima. Cada
día, sin respuestas oportunas, se profundiza la crisis agropecuaria, se amenaza
la rentabilidad del campo y se compromete el futuro de miles de familias
productoras. Por eso estamos trabajando en articulación con el Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural, para poder brindar las ayudas necesarias”,
afirmó Arnulfo Trujillo Díaz, gerente general de Fenalce.
El gremio también participó en la Mesa Técnica convocada por la Secretaría de
Desarrollo Agropecuario de la Gobernación del Tolima, a la que asistieron
alcaldes, agricultores, representantes de otros gremios como los arroceros y
ganaderos, que se han visto afectados por la sequía y, el Banco Agrario.
En el marco de esta reunión se abordaron las consecuencias que ha tenido
este fenómeno climático en el departamento, se plantearon diversas acciones
para enfrentar esta crisis y se proyectaron alternativas para lo que viene en los
próximos meses con el fenómeno de El Niño.
También se enfatizó en la importancia del trabajo articulado de todos los
actores involucrados para dar lugar a acciones de corto y mediano plazo que
beneficien a todos los sectores productivos.
Temas como la declaración de emergencia, ensilaje, reservorios, alivios en la
deuda con los bancos, flexibilización ambiental y seguros de cosecha, entre
otros, fueron planteados para presentar una propuesta formal tanto a la
Gobernación del Tolima, como al Gobierno Nacional.
¿Qué deben hacer los agricultores afectados?
Si sus cultivos de maíz se han visto afectados por la sequía que azota al
departamento del Tolima, inscríbase en los listados de la Unidad Nacional para
la Gestión del Riesgo de Desastres - UNGRD, acercándose a la alcaldía de su
municipio.
¿Qué se ha observado en los cultivos?
En las visitas y monitoreos realizados en campo se observaron lotes con
síntomas de marchitez, enrollamiento foliar, reducción del crecimiento
vegetativo y estrés generalizado de las plantas debido a la falta de humedad.
En algunos casos, los cultivos se encuentran en etapas fisiológicas sensibles
donde el déficit hídrico puede generar afectaciones irreversibles sobre el
potencial productivo.
La problemática es más evidente en zonas donde los productores no cuentan
con sistemas de riego, ya que dependen exclusivamente de las precipitaciones
para el sostenimiento del cultivo. En estas áreas, la humedad del suelo
actualmente es insuficiente para garantizar un adecuado desarrollo fisiológico
de las plantas.
Por otra parte, en algunas zonas donde sí se dispone de riego, se han
presentado dificultades relacionadas con la prestación del servicio y
limitaciones en la disponibilidad de agua, generando retrasos en la
programación de los riegos y afectando la oportunidad de las labores agrícolas.
Situación climática e impacto en el cultivo de maíz
Durante el mes de mayo, históricamente el departamento del Tolima presenta
precipitaciones asociadas al primer periodo lluvioso del año, condiciones
fundamentales para el adecuado desarrollo del cultivo de maíz, especialmente
en zonas donde la producción depende directamente de las lluvias y no se
cuenta con sistemas de riego.
Sin embargo, durante el presente periodo se ha registrado una disminución
significativa de las lluvias en diferentes zonas productoras del departamento,
presentándose aproximadamente 20 días consecutivos sin precipitaciones en
varios sectores. Esta situación ha generado un déficit hídrico importante,
afectando principalmente los cultivos de maíz establecidos en zonas de secano
donde no se dispone de sistemas de riego.
Los municipios más afectados corresponden a San Luis, Valle de San Juan,
Armero Guayabal y algunos sectores de El Espinal y Suárez, donde
actualmente se evidencian cultivos de maíz con síntomas de estrés hídrico,
disminución de la humedad en el suelo y afectaciones en su desarrollo
fisiológico.
Esta situación ha limitado la capacidad de recuperación de los cultivos y ha
incrementado el riesgo de afectaciones sobre el rendimiento final de las áreas
sembradas.
Impactos agronómicos sobre el cultivo de maíz
El déficit hídrico que actualmente enfrenta el departamento ha comenzado a
generar impactos importantes sobre el cultivo de maíz. La falta de humedad en
el suelo limita la absorción de nutrientes por parte de las plantas, afecta el
desarrollo radicular y reduce el crecimiento vegetativo del cultivo.
Asimismo, las condiciones actuales han dificultado considerablemente la
realización de labores agronómicas como fertilización, debido a que las
aplicaciones realizadas en condiciones de baja humedad presentan menor
eficiencia y aumentan el riesgo de pérdidas de nutrientes y volatilización de los
fertilizantes edáficos. Esto ha llevado a que muchos productores decidan
retrasar aplicaciones hasta que se presenten lluvias o mejores condiciones de
humedad.
En cultivos que se encuentran en etapas críticas como floración y llenado de
grano, el estrés hídrico puede ocasionar disminuciones importantes en el
rendimiento final, afectando directamente la productividad de los lotes.
Dependiendo de la duración de la sequía y de la etapa fisiológica del cultivo,
las pérdidas podrían incrementarse considerablemente si no se presentan
precipitaciones en los próximos días.
Adicionalmente, las condiciones de estrés pueden aumentar la susceptibilidad
de las plantas a problemas fitosanitarios y afectar la uniformidad de los cultivos,
generando una menor estabilidad productiva en las áreas afectadas.
Impactos económicos y sociales
La actual situación climática representa una preocupación importante para los
productores de maíz del departamento del Tolima debido al impacto económico
que puede generar sobre la rentabilidad de los cultivos.
La disminución potencial en los rendimientos ocasionaría menores volúmenes
de producción y reducción en los ingresos de los agricultores, afectando
principalmente a pequeños y medianos productores que dependen
económicamente de esta actividad.
A esto se suma el incremento en los costos de producción registrado durante el
presente semestre, especialmente en fertilizantes, labores agrícolas y costos
asociados al riego. La combinación entre altos costos y posibles pérdidas
productivas aumenta el riesgo financiero para muchas familias productoras de
la región.
Además del impacto económico directo, esta situación puede generar
consecuencias sociales importantes relacionadas con disminución del empleo
rural, afectación de la economía local y dificultades para el sostenimiento de las
familias que dependen de la actividad agrícola.