Bogotá, 04 de agosto de 2026.- Recibir una llamada de un banco, aseguradora u operador de telefonía ofreciendo un producto que nunca se solicitó se ha vuelto parte de la rutina diaria de miles de colombianos. Certena, compañía especializada en privacidad y gestión del consentimiento, explica que este fenómeno suele tener un origen en consentimientos amplios que los propios ciudadanos aceptaron en algún momento, y de los cuales no guardan registro ni control.
“Los datos personales se han convertido en uno de los activos más importantes de la economía digital. Con ellos, las empresas pueden conocer mejor a sus clientes, personalizar productos, prevenir fraude y mejorar la experiencia del usuario. Pero el verdadero valor no está únicamente en los datos, sino en la gestión del consentimiento”, declara Zuleima de la Rosa, Chief Product Officer de Certena.
¿Cómo llega mi información a tantas empresas?
Las llamadas no deseadas en el país aumentaron en un 70% durante 2025 de acuerdo a Truecaller, y ante esto, muchas personas suelen creer que sus datos fueron vendidos o filtrados. Si bien eso puede ocurrir, la realidad es que con frecuencia, la información llega a otras empresas porque en algún momento se aceptó un consentimiento que autorizaba compartir los datos con aliados, filiales o terceros.
Al abrir una cuenta bancaria, descargar una aplicación, participar en un programa de fidelización o aceptar los términos y condiciones de un servicio, generalmente hay cláusulas que permiten el intercambio de información con fines comerciales. La mayoría de las personas acepta dichos términos sin leerlos, porque suelen ser documentos largos, complejos y escritos en lenguaje jurídico.
¿Qué significa aceptar el tratamiento de datos personales?
En la práctica, aceptar el tratamiento de datos personales no solo autoriza a una empresa a almacenar información, sino que define para qué podrá utilizar esos datos, ya sea para prestar un servicio, cumplir obligaciones legales, enviar información comercial, elaborar perfiles de consumo o incluso compartir cierta información con empresas aliadas.
La privacidad no debería entenderse como un proceso que termina con la aceptación de un documento legal, sino como una gestión continua que permita a las personas conocer y administrar sus decisiones sobre el uso de sus datos. Por esto, un consentimiento verdaderamente informado debería permitir que cada persona entienda de forma clara:
- Qué datos está entregando.
- Para qué serán utilizados.
- Con quién podrán compartirse.
- Durante cuánto tiempo se conservarán.
- Cómo puede cambiar esa decisión en el futuro.
“El gran desafío hoy no es únicamente obtener el consentimiento, sino garantizar que sea claro, explícito, y que las personas puedan consultarlo, entenderlo y modificarlo cuando lo deseen”, detalla Zuleima de la Rosa.
¿Qué derechos tienen los ciudadanos y cómo pueden pedir que dejen de contactarlos?
En Colombia, la Ley Estatutaria de Protección de Datos Personales (Ley 1581 de 2012) reconoce a los ciudadanos, entre otros, los derechos a conocer, actualizar y rectificar la información que las empresas tienen sobre ellos, a solicitar prueba de la autorización otorgada, a presentar consultas y quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), y revocar en cualquier momento el consentimiento otorgado.
Frente a las llamadas comerciales no solicitadas, lo recomendable es:
- Solicitar directamente a la empresa que elimine la autorización para fines comerciales.
- Ejercer el derecho de supresión o revocatoria del consentimiento cuando corresponda.
- Pedir información sobre el origen de los datos y con quién han sido compartidos.
- Conservar evidencia de la solicitud si las comunicaciones continúan, como insumo para una eventual queja ante la SIC.
De acuerdo a Certena, hoy muchas personas deben repetir este proceso empresa por empresa, porque no existe una visión unificada de los consentimientos que han otorgado a lo largo del tiempo. Por eso están surgiendo nuevas soluciones tecnológicas que permiten centralizar los consentimientos y devolver al ciudadano el control sobre quién puede utilizar sus datos y para qué.
“Las personas han perdido la visibilidad sobre cuándo dieron su consentimiento, qué autorizaron y quién está utilizando esa información. La privacidad del futuro no consiste en decir sí o no una sola vez, sino en poder gestionar estos permisos de una forma simple, granular y en cualquier momento”, concluye Zuleima de la Rosa, Chief Product Officer de Certena.
Acerca de Certena:
Certena es una compañía enfocada en privacidad y gestión del consentimiento, que acompaña a empresas y personas en la construcción de relaciones más transparentes, responsables y confiables en el entorno digital. Nace como respuesta a la evolución de las regulaciones de protección de datos y a la necesidad de empoderar a los usuarios, al tiempo que ayuda a las organizaciones a comprender y adoptar el cumplimiento normativo desde una mirada ética y centrada en la experiencia.
A través de su plataforma, Certena conecta en un mismo ecosistema la gestión del consentimiento, la identidad y la autenticación, permitiendo que las empresas se relacionen con los datos de forma consciente y alineada a la regulación, sin convertir la privacidad en una barrera para la innovación. Al mismo tiempo, devuelve a las personas el control real sobre su información, brindándoles visibilidad y capacidad de decisión sobre cómo, cuándo y para qué se utilizan sus datos. Para más información visite: Certena.ai