Bogotá, 10 de septiembre de 2026 - La etapa de recuperación tras el sismo del 10 de agosto ha reabierto el debate sobre los estándares de diseño y los tiempos de ejecución de la infraestructura nacional. Según la UNGRD, con corte al 9 de septiembre la emergencia registra afectaciones en 102 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales y 521 vías en 16 departamentos del país.
En ese contexto, el caso de Armenia llama la atención. Según cifras de la Alcaldía, nueve de cada diez estructuras de la ciudad presentan algún nivel de afectación, una magnitud de daño que iguala o supera a la de las demás capitales en alerta roja y, aun así, es la que reporta la cifra de personas fallecidas más baja de las cinco. Sobre qué explica esa diferencia, y qué papel podría jugar la industrialización en la reconstrucción que se viene, conversamos con tres ingenieros estructurales.
Por qué Armenia es distinta
Juan Francisco Correal, profesor titular de ingeniería civil en la Universidad de los Andes, ha hecho seguimiento directo a la evaluación de daños en el Eje Cafetero tras el sismo. Para él, el caso de Armenia no es casualidad: la ciudad construye bajo criterios de sismorresistencia más exigentes desde el terremoto que la golpeó en 1999, y eso explica buena parte del contraste con otras capitales igual de afectadas en términos de daño material. Sobre el papel del prefabricado en la reconstrucción que viene, señala: "ofrece una respuesta rápida ante emergencias de conectividad, pero su verdadero valor técnico está en la trazabilidad y la calidad homogénea del material, algo que la industrialización garantiza mejor que el vaciado en sitio", aunque insiste en que cualquier solución debe evaluarse dentro del marco de la norma vigente, no al margen de ella.
Una mirada comparada desde Chile
Vladimir Urzúa, ingeniero estructural chileno con participación en procesos de actualización de normativa sísmica en su país y hoy líder técnico de Preansa Colombia, subraya que la industrialización ataca un factor de riesgo presente en cualquier obra: la variabilidad de la ejecución en terreno. "Fabricar en planta minimiza los márgenes de error que se pueden dar en obra, y eso favorece que la estructura responda de forma más predecible ante la demanda sísmica", explica. Urzúa recuerda además que las normas sísmicas de países como México se han revisado y endurecido de forma sustancial después de sus grandes terremotos, bajo el liderazgo de figuras como el ingeniero Emilio Rosenblueth, un patrón, dice, que suele repetirse en la región tras eventos de esta magnitud.
El reto de la coordinación en terreno
Desde la perspectiva de ejecución, Claudio Rojas, gerente general de Preansa Colombia, plantea que el reto inmediato es de articulación entre quienes construyen y quienes deciden. "Nuestra prioridad es acompañar desde una etapa temprana a los consorcios y a las entidades territoriales, para pensar juntos qué soluciones de gran formato tienen sentido en cada corredor y ayudar a que la reconexión vial avance con la rapidez que el momento exige", señala.
Qué sigue para Colombia
El proceso de reconstrucción ya tiene una hoja de ruta institucional en marcha. El Ministerio de Vivienda coordina una mesa técnica nacional con gremios y entidades territoriales bajo un esquema de tres fases, y medios locales han reportado que en el Congreso se prepara una iniciativa orientada a facilitar la adopción de sistemas de construcción industrializada para agilizar la reconstrucción de vivienda, aunque el proyecto aún no ha sido radicado formalmente.
En ese contexto, uno de los cuellos de botella que enfrentará la reconstrucción es logístico: buena parte de las vías dañadas dificulta el transporte de piezas de gran formato hacia las zonas más afectadas. Evaluar herramientas como las plantas móviles de producción que permiten fabricar elementos prefabricados directamente en el sitio de obra y los sistemas industrializados en general aparece como una de las decisiones técnicas que el país tendrá que resolver en los próximos meses, en la medida en que avance la fase de ejecución del plan nacional.
Finalmente, Claudio Rojas concluyó que ninguna de las estructuras que Preansa ha montado en zonas de alta sismicidad como Quindío y Valle del Cauca ha reportado incidencias tras el sismo. "Eso confirma que la rapidez y la eficiencia de la industrialización no están reñidas con la resiliencia, al contrario, se refuerzan, y por eso creemos que el prefabricado es una alternativa confiable para la conectividad que el país necesita recuperar".