Bogotá, junio de 2026. Cada Mundial tiene sus grandes ausencias. Mientras periodistas, expertos y millones de hinchas analizan el impacto deportivo de las bajas, para los profesionales de la salud estas lesiones también representan una oportunidad para entender cuáles son los límites que aún enfrenta la fisioterapia y la medicina deportiva moderna.
La Copa Mundial 2026 no es la excepción. Jugadores como Xavi Simons, de Países Bajos, y Rodrygo, de Brasil, quedaron fuera de la cita orbital tras sufrir lesiones del ligamento cruzado anterior, a ellos se suma Hugo Ekitike, quien no logró recuperarse a tiempo de una rotura del tendón de Aquiles y quedó fuera de la convocatoria de la Francia de Deschamps.
Aunque durante la última década la fisioterapia, la cirugía deportiva y los procesos de readaptación han mejorado notablemente los tiempos de recuperación y las probabilidades de retorno al alto rendimiento, algunas lesiones continúan siendo especialmente complejas por las exigencias físicas del fútbol moderno.
Para Carlos Arturo Daza, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Corporación Universitaria Iberoamericana (IBERO), estos casos muestran que el principal reto está en sanar el tejido lesionado, al tiempo que el deportista recupera plenamente la confianza y su nivel de juego para afrontar una competencia de élite como lo es una Copa del Mundo.
“Hoy contamos con mejores técnicas quirúrgicas, protocolos de rehabilitación más precisos y herramientas tecnológicas para monitorear la recuperación. Sin embargo, en disciplinas como el fútbol profesional el objetivo está en recuperar la estabilidad, la velocidad, y la confianza competitiva necesarias para jugar al máximo nivel", explica
Las tres lesiones que siguen condicionando los Mundiales
La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) quedó grabada en la memoria de los colombianos aquella tarde de enero de 2014, cuando Radamel Falcao sufrió esta lesión durante un partido de la Copa de Francia frente al Chasselay. Doce años después, casos como los de Xavi Simons y Rodrygo demuestran que sigue siendo una de las lesiones más temidas en el fútbol.
Aunque la cirugía suele ser exitosa, el verdadero desafío está en recuperar la estabilidad de la rodilla, la coordinación neuromuscular y la confianza para volver a competir al máximo nivel.
En Rusia 2018, James Rodríguez llegó condicionado por una fatiga muscular en el gemelo izquierdo y, durante el partido frente a Senegal, una lesión en esta misma zona, por el sóleo le impidió disputar el encuentro definitivo frente a Inglaterra.
Los músculos de la pantorrilla, especialmente el gemelo, cumplen un papel fundamental en acciones como acelerar, frenar, cambiar de dirección y realizar movimientos exigentes. Cuando existe una lesión o sobrecarga en esta región, se compromete la capacidad de generar fuerza y estabilidad durante el juego, afectando el desempeño incluso después de superada la fase aguda de recuperación.
La lesión que dejó fuera del Mundial 2026 a Hugo Ekitike es una de las más incapacitantes para un deportista de élite. El tendón de Aquiles es clave para saltar, acelerar y cambiar de dirección, por lo que su recuperación suele requerir largos procesos de rehabilitación y readaptación deportiva.
El Mundial también se gana en la prevención
En la actualidad, el fútbol moderno enfrenta un desafío creciente relacionado con la acumulación de cargas físicas. La alta exigencia competitiva, los calendarios cada vez más apretados, las temporadas más extensas y los limitados tiempos de recuperación aumentan el riesgo de lesiones, incluso entre deportistas de élite.
"Las grandes ausencias de cada Mundial suelen verse como una cuestión de mala suerte. Sin embargo, detrás de cada caso existe una interacción compleja entre la exigencia física, tiempos de recuperación cortos, prevención y readaptación deportiva. El papel de la fisioterapia moderna es recuperar al atleta cuando se lesiona, contribuyendo a que lleguen sanos a competir con toda la exigencia que pide el momento", concluye el decano.
Según la institución, la prevención sigue siendo una de las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de lesión. Para ello, recomienda:
Controlar las cargas de entrenamiento, evitando aumentos bruscos en la intensidad o el volumen de actividad física.
Atender las señales tempranas del cuerpo, como dolores recurrentes, fatiga excesiva o disminución del rendimiento, antes de que evolucionen hacia lesiones de mayor gravedad.
La fisioterapia deportiva ha ampliado su papel más allá de la rehabilitación tradicional para incorporar estrategias de prevención, monitoreo biomecánico, análisis de movimiento y control de cargas que permitan anticipar factores de riesgo antes de que aparezca la lesión.