Solo el 2% de 10.142 personas latinoamericanas evaluadas, entre los 18 y 70 años (más de 5.000 de ellos colombianos), asegura que su vida tiene pleno sentido, mientras que el 50% simplemente no lo encuentra. Así lo demuestra una investigación liderada por el psicólogo e investigador Efrén Martínez Ortiz y su equipo, quienes se pusieron en la tarea de identificar cuáles son los factores que construyen o destruyen el sentido vital, arrojando datos valiosos sobre la vida diaria que son clave a la hora de proponer estrategias eficaces para el cuidado de la salud mental, el bienestar y la satisfacción con la vida.
De acuerdo con el estudio, percibirse con bajo rendimiento o fracaso en el trabajo reduce el sentido de la vida hasta en un 46%, al tiempo que no encontrar significado en lo que se hace disminuye el sentido un 24% y encontrarlo lo aumenta un 10%. De igual manera, revela que tener más amigos se asocia con un 34% más de sentido de vida, donde participar en actividades valiosas o recreativas da un 28% adicional, confirmando que el sentido se construye también en los pequeños actos del día a día como lo son tener una conversación o realizar un hobby.
Es decir, que cultivar vínculos significativos con otras personas, ejecutar acciones valiosas y que sean coherentes con sus valores, vivir la gratitud de manera activa y consciente, y disfrutar las cosas cotidianas con presencia real, suma a tener un sentido de vida, donde tienden a reducir sus niveles de depresión y ansiedad, y a experimentar los beneficios que la ciencia ha asociado con llevar una vida con propósito: dirección, coherencia, sensación de contribución y conexión emocional con lo que importa.
Otros factores que impactan positivamente de manera moderada incluyen tener hijos, convivir con mascotas, mantener una buena salud física y creer en Dios. Aquellas personas que utilizan y disfrutan sus objetos materiales de manera frecuente tienen mayores niveles de sentido de vida hasta en un 7%, lo que sugiere que la capacidad de utilizar recursos personales influye en la percepción de bienestar subjetivo. Por el contrario, el uso excesivo de redes sociales (más de tres horas diarias) reduce el sentido hasta en un 5%, mientras que los bajos niveles de enamoramiento o vínculo afectivo se asocian con una caída de hasta el 12%.
Sin embargo, entre los hallazgos también se encontró que variables como el género, nivel educativo e ingresos económicos no mostraron efectos estadísticamente significativos sobre el sentido de la vida, lo que abre la conversación a que el sentido de la vida no es un privilegio de quienes tienen más plata, más estudios o mejor trabajo.
Lo que evidencian estos datos es que Conectarse a la Vida más que una campaña es un movimiento a favor de la salud mental, que también ha encontrado en el mundo digital, un escenario positivo para conectar de manera directa con las personas. Así lo resalta Counselling and Psycotherapy Research, revista de la Asociación Británica de Asesoramiento y Psicoterapia reconocida mundialmente por promover una investigación ética y de calidad, la cual publicó un estudio piloto liderado por Martínez y su equipo, donde fueron evaluados los efectos de su programa digital en 69 adultos iberoamericanos con síntomas de depresión y ansiedad, cuyos resultados son alentadores: quienes participaron en el programa de nueve semanas, compuesto por ocho módulos en línea acompañados por un psicoterapeuta, mostraron mejoras significativas en su sentido de vida.
Lo más destacable es que estos beneficios se mantuvieron dos meses después de finalizar la intervención, lo que sugiere un impacto duradero. El estudio también encontró que gran parte de la mejoría en la depresión ocurre porque el programa reduce primero la ansiedad, lo cual a su vez alivia la depresión. Este hallazgo posiciona la psicoterapia centrada en el sentido de la vida como una herramienta accesible y efectiva.
Para conocer más sobre este movimiento que está posicionando la salud mental como un tema de salud pública en América Latina, les invitamos a ingresar a www.conectarsealavida.org y ser parte del millón de personas que quieren reconectarse con el sentido, la libertad y los vínculos reales.