Bogotá, Colombia. Con la llegada de las vacaciones, muchas personas modifican sus rutinas diarias y, entre ellas, los hábitos de cuidado de la piel suelen quedar en segundo plano. Sin embargo, esta práctica puede generar consecuencias importantes, especialmente en pacientes con condiciones dermatológicas como acné, rosácea o manchas.
La doctora Viviana Perico alertó que uno de los errores más frecuentes es suspender tratamientos médicos por temor a que la exposición solar, los cambios de temperatura o las actividades propias de las vacaciones empeoren la condición de la piel.
“Muchos pacientes dejan de utilizar sus medicamentos durante los viajes por miedo a las reacciones del sol. Lo correcto es consultar previamente con el médico tratante para evaluar posibles ajustes en el tratamiento, pero nunca suspender por cuenta propia los cuidados dermatológicos”, explicó la especialista.
Otro de los errores más comunes es creer que una sola aplicación de protector solar brinda protección durante toda la jornada.
“La protección solar debe reaplicarse. Al entrar al mar, a la piscina, al sauna o simplemente por la sudoración, el producto pierde efectividad. Lo ideal es utilizar protectores resistentes al agua y reaplicarlos después de cada inmersión o, como máximo, entre una y una hora y media después de la aplicación inicial”, indicó Perico.
La especialista recordó que actualmente ningún protector solar ofrece una cobertura efectiva superior a cuatro o seis horas, por lo que la reaplicación es indispensable tanto en climas cálidos como fríos.
La dermatóloga enfatizó que el protector solar debe utilizarse todos los días, independientemente de si la persona está de vacaciones o no.
“Hoy sabemos que no solo la radiación ultravioleta proveniente del sol afecta la piel. También existen otras radiaciones, como la infrarroja y la emitida por pantallas de computadores, tabletas y celulares, que pueden generar alteraciones cutáneas. Por eso, la protección debe ser permanente”, afirmó.
Además, recomendó complementar el protector solar con barreras físicas como sombreros de ala ancha, gorras y prendas que reduzcan la exposición directa del rostro, cuello y escote.
La rutina ideal para cuidar la piel durante las vacaciones
Según la especialista, una rutina básica y efectiva debe incluir:
En la mañana:
● Aplicar un antioxidante, como vitamina C o resveratrol.
● Utilizar un contorno de ojos adecuado para cada tipo de piel.
● Aplicar una crema hidratante con ácido hialurónico.
● Esperar aproximadamente 10 minutos.
● Finalizar con protector solar.
Durante el día:
● Reaplicar el protector solar cada cuatro a seis horas.
● Incrementar la frecuencia si existe exposición al agua o sudoración excesiva.
En la noche:
● Retirar completamente el maquillaje, sin importar la hora de llegada.
● Limpiar adecuadamente la piel.
● Aplicar contorno de ojos.
● Utilizar una crema hidratante o tratamiento nocturno recomendado por el especialista.
La doctora Perico recomienda evitar procedimientos que aumenten la sensibilidad cutánea antes de una exposición solar intensa.
“No es aconsejable realizarse láseres, peelings químicos ni procedimientos inyectables que puedan generar hematomas antes de un viaje a destinos soleados. La exposición al sol puede favorecer la aparición de manchas persistentes o hiperpigmentaciones”, señaló.
También advirtió sobre sustancias aparentemente inofensivas que pueden provocar reacciones cutáneas al contacto con el sol.
“Debemos tener cuidado con cítricos como limón, naranja o mandarina sobre la piel. Cuando se combinan con radiación solar pueden producir hiperpigmentaciones que duran varios meses. Lo mismo puede ocurrir con algunas plantas o ramas de árboles que generan fotosensibilidad”, explicó.
La principal recomendación es prevenir los daños mediante una protección adecuada. Sin embargo, si la piel ya sufrió una exposición excesiva, es importante actuar rápidamente.
La especialista recomienda:
● Aplicar productos calmantes como aguas termales, brumas o geles de aloe vera.
● Mantener una hidratación intensa de la piel.
● Evitar exfoliaciones o fricción sobre áreas irritadas.
● No volver a exponerse al sol hasta que la piel se recupere.
Entre las señales de alerta se encuentran el enrojecimiento, sensibilidad, dolor e incluso quemaduras de primer o segundo grado en casos de exposición prolongada.
Uno de los errores más habituales durante los viajes es exponerse intensamente al sol desde el primer día.
“Lo ideal es que la piel reciba la exposición solar de manera gradual y dosificada. Muchas personas se queman el primer día de vacaciones y pasan el resto del viaje lidiando con las consecuencias. La prevención siempre será la mejor estrategia”, afirmó la doctora Perico.
Para quienes presentan signos de daño cutáneo o desean recuperar la salud de la piel tras un periodo de descanso, la especialista destaca procedimientos como:
● Hidrafacial e HidraSpa para limpieza profunda, nutrición y regeneración cutánea.
● Peelings químicos para disminuir manchas provocadas por la exposición solar.
● Terapias intravenosas enfocadas en la recuperación y revitalización de la piel.
● Tratamientos de moldeamiento corporal como criolipólisis para pacientes que buscan corregir los excesos alimenticios propios de las vacaciones.