Bogotá, mayo de 2026. Kapital, la fintech que impulsa el crecimiento de las pymes a través de soluciones financieras y de gestión empresarial, completa más de tres años de operación en Colombia, donde ha impulsado a más de 1.300 pymes y hoy atiende a más de 850 clientes. En ese recorrido, la compañía ha identificado una necesidad recurrente en el mercado: muchas empresas venden, facturan y crecen, pero siguen enfrentando presión porque la caja no entra al mismo ritmo en que avanzan sus obligaciones operativas.}
En ese contexto, una de las herramientas que viene ganando relevancia es el factoring, una solución que permite adelantar el valor de una factura antes de su vencimiento y convertir una cuenta por cobrar en liquidez disponible para la operación. En la práctica, esto puede ayudar a responder a proveedores, nómina, inventario o necesidades puntuales de capital de trabajo sin esperar 30, 60, 90 o incluso hasta 120 días a que el cliente pague.
La conversación es especialmente pertinente en Colombia. Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el país cuenta hoy con cerca de 1,8 millones de empresas formales activas, de las cuales las microempresas representan cerca del 95 % del tejido empresarial. A esto se suma que, de acuerdo con el Reporte de Inclusión Financiera 2024 de Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera de Colombia, el acceso a crédito en microempresas fue de 15,3 %, en pequeñas de 59,5 % y en medianas de 74,8 %.
“Muchas veces el problema de una empresa no está en vender, sino en el tiempo que transcurre entre la venta, la factura y el momento en que realmente recibe el dinero. Ahí es donde una herramienta como el factoring puede ayudar a dar más previsibilidad, proteger la caja y sostener la operación con mayor margen de maniobra”, afirma Vivian Acuña, country manager de Kapital en Colombia.
La DIAN explica que la factura electrónica como título valor puede negociarse y utilizarse en operaciones como el factoring, mientras que RADIAN, como sistema administrado por la misma entidad, permite el registro, la consulta y la trazabilidad de esos eventos, lo que fortalece la circulación de este tipo de instrumentos y aporta mayor seguridad al proceso.
Más allá de la definición técnica, la pregunta clave para muchas empresas es más simple: cómo saber si esta herramienta sí responde a su momento operativo. Estas son tres señales concretas que pueden ayudar a entenderlo mejor:
1. Cuando la empresa vende a crédito, pero necesita liquidez antes de recibir el pago
Esta es una de las señales más claras. Si la empresa ya hizo la venta, ya emitió la factura y aun así necesita recursos antes de la fecha final de pago para seguir operando con normalidad, el factoring puede convertirse en una alternativa útil para transformar esa cuenta por cobrar en caja disponible. Esto puede ser especialmente relevante cuando hay que cubrir proveedores, nómina, inventario o costos logísticos sin frenar la actividad del negocio.
2. Cuando la necesidad es operativa y de corto plazo
El factoring suele ser más útil cuando el reto está en sostener el capital de trabajo y dar continuidad a la operación diaria. Es decir, cuando la empresa necesita liquidez para mantener el ritmo del negocio, responder a obligaciones inmediatas o aprovechar una oportunidad comercial concreta. Su lógica es distinta a la de herramientas pensadas para expansión, compra de activos o inversiones de largo plazo.
3. Cuando la empresa quiere resolver una necesidad puntual de caja sin comprometer otras capacidades financieras
Hay negocios que necesitan atender una presión específica de liquidez, pero al mismo tiempo quieren preservar otras líneas financieras para necesidades diferentes. En esos casos, el factoring puede resultar útil porque parte de una factura ya emitida y de una venta ya realizada. Además, la trazabilidad que hoy existe a través de RADIAN ayuda a darle más claridad y seguridad a este tipo de operaciones.
El factoring, sin embargo, no siempre es la mejor alternativa. Si la empresa no enfrenta presión de caja y puede esperar sin problema el plazo de pago de su factura, anticiparla puede no ser prioritario. Tampoco es la solución más adecuada cuando el problema de fondo está en la rentabilidad del negocio o cuando la necesidad corresponde a una inversión de más largo plazo.
“Lo importante no es presentar el factoring como una respuesta universal, sino entender en qué momento sí puede aportar valor. Bien utilizado, puede ayudar a ordenar las finanzas y ampliar la capacidad de reacción de una empresa frente a sus necesidades reales de liquidez”, agrega Vivian Acuña, country manager de Kapital en Colombia.
De acuerdo con el Informe de Gestión 2025 de la DIAN, en RADIAN hay 46.542 facturadores habilitados que hacen uso de este sistema y una cifra acumulada de 1.715.053 facturas endosadas, equivalentes a $46,7 billones, una señal de que la factura electrónica se consolida como instrumento jurídico y financiero para facilitar la gestión de cartera y operaciones como el factoring.