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El piloto más antiguo de SATENA se jubila tras 32 años conectando las regiones más apartadas de Colombia

25 de junio de 2026 por
El piloto más antiguo de SATENA se jubila tras 32 años conectando las regiones más apartadas de Colombia
ACIS

Bogotá, junio de 2026. Después de más de tres décadas de servicio ininterrumpido entre la Fuerza Aeroespacial Colombiana y SATENA, el Coronel (R) Diego Hernández Jaramillo, piloto más antiguo de la aerolínea estatal, culmina su vida profesional dejando una huella imborrable en la aviación colombiana. Su jubilación marca el cierre de una trayectoria construida con disciplina, vocación de servicio y más de 20.000 horas de vuelo dedicadas a unir territorios y acercar oportunidades a miles de colombianos.

 

A lo largo de su carrera, Hernández fue protagonista de una misión que ha definido la esencia de SATENA: conectar las regiones donde la geografía continúa siendo un desafío. Desde pistas remotas hasta destinos estratégicos para el desarrollo social y económico del país, su labor permitió acercar servicios esenciales, facilitar el transporte de personas y contribuir a mantener la integración de comunidades históricamente apartadas.

 

“SATENA cumple un papel fundamental en la integración del país. Nuestros pilotos conocen de primera mano las realidades de las regiones y entienden que cada operación representa una oportunidad para cerrar brechas y conectar a Colombia”, afirmó el Mayor General Óscar Zuluaga Castaño, presidente de SATENA.

 

Hernández llegó a la aerolínea en 1995, cuando aún era oficial activo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, y desde entonces construyó una trayectoria marcada por la excelencia y el servicio. Durante su etapa militar fue conocido por sus compañeros con el call sign o distintivo de vuelo “Piraña”, nombre que lo acompañó en diferentes momentos de su vida como aviador y que aún recuerda con orgullo.

 

A lo largo de su carrera se desempeñó como copiloto del Fokker 28 y posteriormente voló aeronaves como el Dornier 328, en el que acumuló cerca de 7.000 horas de vuelo. Más adelante operó el Embraer 170, registrando una experiencia similar, antes de regresar al Embraer ERJ-145, aeronave en la que hoy concluye su último capítulo profesional. Su experiencia también incluyó la recepción de aeronaves en el exterior y su traslado a Colombia, participando en procesos estratégicos para el fortalecimiento de la operación de la compañía.

 

Con más de 20.000 horas de vuelo acumuladas, fue testigo de la transformación de la aviación regional y operó en pistas donde las condiciones geográficas y de infraestructura exigen precisión, entrenamiento y experiencia. Sin embargo, más allá del desafío técnico, siempre entendió que cada operación tenía un impacto directo en la vida de las personas.

“Uno entiende que esto va más allá de volar. Es llevar lo que las comunidades necesitan, es ver cómo cambia el ánimo de la gente cuando llega el avión. Esa alegría es algo que lo marca a uno y le da sentido a todo lo que hace”, aseguró Hernández.

 

Esa conexión con el territorio también le permitió vivir de cerca episodios que reflejan la complejidad del país. Uno de los que más recuerda ocurrió después de una operación hacia Saravena, cuando presenció la despedida de una familia en plataforma, sin imaginar que horas más tarde un ataque armado cambiaría el destino de quienes permanecieron allí. Experiencias como esa reforzaron su convicción sobre la importancia de mantener la presencia institucional en regiones afectadas por el conflicto y sobre el papel esencial que cumple la conectividad aérea.

 

Durante estos años también fue testigo de la evolución de SATENA en materia de seguridad operacional, entrenamiento y fortalecimiento de capacidades técnicas. No en vano, su trayectoria en la aerolínea abarcó exactamente la mitad de la historia de la compañía, fundada en 1962. A lo largo de esos 32 años presenció la transformación de la operación aérea, la modernización de la flota y el fortalecimiento de los estándares que hoy distinguen a la aerolínea. Hernández destaca que SATENA ha mantenido un compromiso permanente con la excelencia operacional, entendiendo que su misión trasciende lo comercial y responde a una responsabilidad social con el país.

 

El pasado 22 de junio de 2026 realizó su último vuelo como piloto comercial en la ruta Puerto Carreño–Bogotá, un trayecto cargado de simbolismo que compartió junto a su familia. A su llegada, la aeronave fue recibida con el tradicional arco de agua, una de las más significativas muestras de reconocimiento dentro del mundo aeronáutico, con la que compañeros y colaboradores rindieron homenaje a una trayectoria ejemplar.

 

Posteriormente, en las instalaciones de SATENA, recibió reconocimientos por parte de directivos, pilotos, técnicos y funcionarios de la aerolínea, quienes exaltaron sus más de tres décadas de servicio, su liderazgo profesional y su invaluable aporte a la misión de conectar las regiones más apartadas del país.

 

Con su jubilación, el Coronel (R) Diego Hernández Jaramillo deja mucho más que una extensa hoja de vida y miles de horas de vuelo. Deja el legado de una generación de pilotos que entendió que cada aterrizaje representaba una oportunidad para acercar a Colombia, incluso en los territorios donde las distancias y la geografía han sido históricamente un desafío.

El piloto más antiguo de SATENA se jubila tras 32 años conectando las regiones más apartadas de Colombia
ACIS 25 de junio de 2026
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