Santiago de Cali, marzo de 2026. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Fundación WWB Colombia presenta un análisis de cifras que evidencian una paradoja persistente: las mujeres tienen un papel cada vez más central en la economía de los hogares, pero siguen enfrentando profundas desigualdades en ingresos, empleo, acceso a oportunidades y bienestar.
Este panorama se refleja en cinco ejes clave revisados por la Unidad de Analítica de la Fundación, respaldados por cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la Banca de las Oportunidades, que permiten dimensionar la realidad de las mujeres en Colombia:
- Más mujeres sostienen los hogares, pero en condiciones más difíciles. Hoy, 8,2 millones de hogares en Colombia tienen jefatura femenina, lo que equivale al 45,4 % del total, la cifra más alta registrada en el país. Este crecimiento refleja el papel cada vez más protagónico de las mujeres en la sostenibilidad económica de las familias. Sin embargo, esta mayor responsabilidad convive con condiciones más difíciles: el 49,5 % de las mujeres jefas de hogar se consideran en situación de pobreza, y el 43,2 % afirma que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos mínimos.
Estas brechas además de limitar su autonomía impactan su salud emocional. Las mujeres jefas de hogar reportan menores niveles de felicidad y mayores niveles de preocupación y tristeza. Además, expresan sentir que sus actividades y logros tienen menor valor y que se sienten menos realizadas en sus proyectos de vida.
- Menores ingresos y negocios con más barreras. La brecha también se refleja en los ingresos. Mientras el ingreso per cápita mensual en hogares liderados por hombres alcanza en promedio $1.338.390, en los hogares con jefatura femenina es de $1.123.251, lo que significa que por cada peso que recibe una mujer jefa de hogar, los hombres reciben cerca de 1,19 pesos. Estas desigualdades también afectan a las microempresarias, pues venden en promedio un 39,9 % menos que sus pares hombres, lo que significa que por cada 100 pesos que generan los micronegocios liderados por hombres, los de mujeres generan aproximadamente 60 pesos.
- Menos oportunidades laborales: una doble desventaja. Las mujeres enfrentan barreras estructurales para participar y permanecer en el mercado laboral. La brecha en participación laboral alcanza 24,1 puntos porcentuales: mientras el 77,2 % de los hombres en edad de trabajar participa en el mercado laboral, solo lo hace el 53,1 % de las mujeres. De hecho, el 69 % de las personas por fuera de la fuerza laboral son mujeres, muchas de ellas dedicadas al trabajo de cuidado no remunerado.
La brecha también se refleja en el acceso al empleo. La tasa de ocupación femenina es 24,7 puntos porcentuales menor que la masculina (47,8 % frente a 72,5 %), y aunque las mujeres representan el 52 % de la población en edad de trabajar, concentran apenas el 41,7 % de las personas ocupadas.
Incluso cuando logran participar en el mercado laboral, enfrentan mayores dificultades para encontrar empleo. La tasa de desempleo femenina es de 10 % frente a 6 % en los hombres, y las mujeres representan el 55,3 % de las personas desocupadas del país.
En conjunto, estas cifras evidencian una doble desventaja: menor participación y menor inserción laboral, sumadas a una mayor probabilidad de desempleo.
- El tiempo: el recurso más desigual para las mujeres. Uno de los principales factores detrás de estas brechas es la distribución del tiempo. En Colombia, las mujeres dedican en promedio más de siete horas diarias al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, más del doble que los hombres. Entre 2022 y 2023 se dedicaron 96.148 millones de horas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, de las cuales el 57,1 % fue aportado por mujeres.
Esta carga limita su autonomía económica. Solo 35,5 % de los micronegocios están liderados por mujeres, y estos generan en promedio casi 40 % menos ingresos que los liderados por hombres. En las zonas rurales la brecha es aún mayor: el 93,1 % de las mujeres rurales realizan trabajo no remunerado, y destinan cerca de ocho horas diarias a estas actividades.
- Menor acceso a herramientas financieras. Las brechas también se mantienen en el acceso a herramientas financieras. Mientras el 95,6 % de los hombres tiene acceso a productos financieros, en las mujeres el porcentaje es de 88,7 %, y las diferencias persisten en el acceso al crédito.
Para la Fundación WWB Colombia, estos datos muestran que la desigualdad económica de las mujeres no es un fenómeno aislado, sino una realidad estructural que afecta el desarrollo del país. Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación asegura que: “Las mujeres están asumiendo cada vez más responsabilidades económicas, pero siguen teniendo menos ingresos, menos tiempo disponible y menos acceso a oportunidades. Reducir estas brechas es clave, y es una responsabilidad compartida entre todos los sectores, porque cuando las mujeres tienen más oportunidades, no solo mejoran sus vidas: también se fortalecen los hogares, las economías locales y el país”.
Desde hace más de cuatro décadas, la Fundación WWB Colombia trabaja para cerrar brechas de desigualdad para las mujeres, especialmente aquellas en situación socioeconómica vulnerable. A través del fortalecimiento de capacidades personales y empresariales, la generación de conocimiento y la inversión social, la Fundación contribuye a comprender las realidades que enfrentan las mujeres y a impulsar soluciones que promuevan su autonomía económica y su participación activa en el desarrollo del país.