- Escribir un correo laboral en inglés no consiste únicamente en traducir palabra por palabra lo que diríamos en español. La elección del saludo, la forma de hacer una solicitud o incluso la manera de cerrar un mensaje pueden cambiar por completo el tono de una comunicación.
- Verónica Sepúlveda, Directora Académica de Berlitz Colombia, entrega algunas claves para desenvolverse con mayor naturalidad en el inglés profesional.
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Bogotá, octubre de 2026. En el mundo laboral, un correo electrónico puede parecer una tarea sencilla hasta que llega el momento de escribirlo en inglés. ¿Es mejor comenzar con Hi, Hello o Dear? ¿Cómo pedir algo sin que suene como una orden? ¿Y qué tan formal es realmente cerrar con Best regards?
Aunque los traductores y herramientas digitales pueden facilitar la redacción, traducir literalmente desde el español puede generar expresiones que, aun siendo gramaticalmente correctas, no necesariamente transmiten el tono buscado.
“En inglés laboral, la naturalidad es tan importante como la corrección. Una frase puede estar perfectamente construida desde el punto de vista gramatical, pero sonar demasiado distante, rígida o incluso directa dependiendo del contexto”, explica Verónica Sepúlveda, Directora Académica de Berlitz Colombia.
¿Hi, Hello o Dear?
El saludo es el primer elemento que recibe el destinatario y establece desde el comienzo el tono de la comunicación.
En términos generales, Hi funciona bien en contextos laborales cotidianos, especialmente cuando ya existe una relación con la persona. Hello es una alternativa algo más neutra y puede utilizarse tanto con alguien conocido como en un primer contacto.
Dear, en cambio, mantiene un tono más formal y puede ser apropiado cuando se requiere mayor distancia o cuando se escribe por primera vez a alguien con quien no existe una relación previa.
“Muchas veces los hispanohablantes tienden a pensar que Dear equivale exactamente a ‘estimado’ o ‘estimada’ y que, por lo tanto, siempre es la opción más correcta en un contexto laboral. Pero no necesariamente es así. La elección depende de la relación, el propósito del mensaje y el nivel de formalidad que requiere la situación”, señala Sepúlveda.
¿Cómo pedir algo sin sonar exigente?
Las solicitudes son otro de los puntos donde una traducción literal puede cambiar el tono del mensaje. Por ejemplo, Send me the information puede percibirse como una instrucción, mientras que fórmulas como estas resultan más cordiales:
- Could you please send me the information?
- Would you mind sending me the information?
- Could you share this information with me when you have a chance?
La diferencia está muchas veces en pequeños recursos como could, would o please, que permiten transformar una instrucción en una solicitud.
“En inglés es muy habitual utilizar estructuras que suavizan una petición. No significa que haya que llenar todos los correos de palabras excesivamente formales, sino entender cómo expresar una solicitud de manera cordial y profesional”, explica la especialista.
¿Cómo hacer seguimiento sin parecer insistente?
Cuando no se ha recibido respuesta, también existen fórmulas que permiten hacer seguimiento sin que el mensaje suene como un reclamo.
En lugar de traducir literalmente “Te escribo para saber si viste mi correo”, es posible utilizar:
I’m just following up on my previous email. También funcionan expresiones como: I wanted to follow up regarding o I’m following up to see if you had a chance to review.
“Un seguimiento no tiene por qué sonar como un reclamo. Expresiones como I wanted to follow up o I’m just following up ayudan a mantener un tono profesional y cordial, especialmente cuando todavía no existe una relación cercana con el destinatario”, comenta Sepúlveda.
Del “Best regards” al “Thanks”: ¿cómo cerrar?
El cierre también debe adaptarse al contexto. Best regards es una alternativa profesional y segura para muchos correos laborales, mientras que Kind regards puede aportar un tono ligeramente más cordial.
Cuando existe una solicitud concreta, también es posible utilizar Thanks o Thank you, especialmente si se está agradeciendo de antemano una acción: Thanks in advance for your help o Thank you for your time.
En comunicaciones más cercanas, cierres como Best o Thanks también pueden ser apropiados, dependiendo de la relación con el destinatario.
“La idea no es aprender una lista de expresiones de memoria, sino entender qué tan cercana o formal es cada una y elegir de acuerdo con la situación. Eso permite que el correo se sienta mucho más natural”, afirma Sepúlveda.
Ojo con las traducciones literales
Uno de los principales errores al escribir correos en inglés es traducir directamente expresiones habituales del español.
Frases como “Quedo atento”, “Agradezco de antemano su pronta respuesta” o “Sin otro particular” pueden generar construcciones poco naturales cuando se traducen palabra por palabra.
En lugar de reproducir exactamente la estructura del español, es preferible buscar la forma en que un hablante de inglés expresaría esa misma intención. Por ejemplo, para “quedo atento” puede utilizarse: I look forward to hearing from you.
Mientras que para cerrar una solicitud puede funcionar: Please let me know if you have any questions. “Aprender inglés para el trabajo no significa solamente conocer más vocabulario. También implica entender cómo se comunica una intención, una solicitud o una idea en un determinado contexto. Esa diferencia entre traducir y comunicarse es especialmente importante en el ámbito profesional”, destaca la especialista.
El inglés profesional se aprende practicándolo
Para quienes utilizan el idioma en reuniones, correos, presentaciones o conversaciones con clientes y equipos internacionales, desarrollar estas habilidades requiere algo más que estudiar reglas gramaticales,
En este contexto, Berlitz Colombia ofrece programas orientados a profesionales que necesitan utilizar el inglés en situaciones concretas de su entorno laboral. “El objetivo es que las personas puedan utilizar el inglés que necesitan en su día a día profesional, desde escribir un correo hasta participar en una reunión o presentar una idea. La práctica en situaciones reales permite desarrollar una comunicación mucho más natural y efectiva”, concluye Sepúlveda.