La lactancia materna continúa siendo una prioridad para la salud pública porque representa una de las intervenciones más efectivas para proteger la salud, el vínculo y el desarrollo de los niños y fortalecer el bienestar físico y emocional de las madres. Sus beneficios trascienden el ámbito individual, impactando positivamente a las familias, las comunidades y los sistemas de salud. Desde una perspectiva humanista, la lactancia es también un acto de cuidado, vínculo y protección de la vida. Las salas de lactancia: espacios para promover la salud y el bienestar Precisamente para promover esta acción, existen las salas de lactancia materna que representan un espacio especialmente diseñado para que las madres gestantes y lactantes puedan realizar la extraer y conservación de la leche materna de manera segura, cómoda y en un entorno amigable, privado y bajo las mejores condiciones de higiene. Más allá de ser una infraestructura física, esta representa una estrategia de apoyo y protección a la maternidad, el trabajo y la educación. Espacios amigables para madres y bebes en Bogotá Sala amiga de la Universidad Católica de Colombia: este espacio promueve, protege, apoya y dignifica a la comunidad universitaria que requiere del acompañamiento en los espacios de lactancia materna, a través de capacitaciones que benefician a las madres y bebés, contribuyendo al cuidado de la salud física y mental. Además, fortalece las técnicas de amamantamiento, como, la extracción, conservación y transporte de la leche materna. Asimismo, brinda pautas sobre alimentación complementaria y prácticas de cuidado. “Para la Universidad Católica de Colombia, estos espacios reflejan una cultura del cuidado comunitario y la corresponsabilidad, donde se reconoce que el bienestar de las madres es también una responsabilidad colectiva, por lo cual desde este espacio no solo acompaña el proceso, sino también orienta y direcciona en caso de identificar otras necesidades y prioridades de salud al ente territorial, o sus propias entidades de salud”, comentó Catalina Francesca Cruz, coordinadora de Gestión y Promoción de la Salud de la Universidad Católica de Colombia. Inclusión para las madres gestantes en espacios universitarios, según Uniagustiniana: los espacios de lactancia materna dentro de una universidad reflejan el compromiso institucional con el bienestar, la inclusión y el desarrollo de las mujeres durante la gestación y la maternidad, al brindar espacios seguros y adecuados para este proceso fundamental. En este contexto, la Universitaria Uniagustiniana inaugurará en las próximas semanas un nuevo espacio de bienestar para la lactancia materna, orientado al bienestar de madres y bebés. Zona de lactancia del Centro Comercial Portal de la 80: este espacio acondicionado por el centro comercial, tiene como finalidad brindar un entorno cómodo, cálido, tranquilo y privado para que madres y bebés disfruten de la lactancia y el cuidado del menor con mayor comodidad. Con dos módulos disponibles, ofrece un lugar seguro y adecuado para las familias durante su visita a las instalaciones del centro comercial. Condiciones para una sala de lactancia segura, cómoda e higiénica Una sala de lactancia debe estar alineada con los requisitos de operación reglamentados por la resolución 610 del 13 de abril del 2026 del Ministerio de Salud y Protección Social, ofreciendo condiciones que garanticen la privacidad, comodidad, seguridad y adecuada higiene para las madres y sus bebés. Entre los aspectos fundamentales a destacar se encuentran: Un espacio exclusivo, limpio y tranquilo. Ventilación e iluminación adecuadas. Sillas ergonómicas y cómodas. Lavamanos con acceso a agua potable y elementos de higiene. Contar con un sistema de refrigeración para la conservación segura de la leche materna en posición vertical. Señalización apropiada y acceso controlado que garantice privacidad y la disponibilidad en los horarios de trabajo o estudio de las mujeres. Acompañamiento y orientación con la puesta en marcha de talleres que permitan guiar y acompañar a las madres en su proceso de lactancia y en el inicio de la implementación de la alimentación complementaria. Sin embargo, la calidad de una sala de lactancia no depende únicamente de sus características físicas, “también requiere una cultura institucional que promueva el respeto, la empatía y el acompañamiento a las madres durante el proceso de la gestación y lactancia”, precisó Catalina Francesca Cruz, coordinadora de Gestión y Promoción de la Salud de la Universidad Católica de Colombia. Las salas de lactancia: más allá del cumplimiento normativo Si bien la legislación colombiana promueve la implementación de estos espacios, su verdadero valor radica en el reconocimiento de las necesidades humanas de las mujeres gestantes y lactantes e incluso de padres que se encuentran en licencia de paternidad y tienen un interés en hacer parte de estos procesos con sus parejas y madres de sus hijos. A juicio de Catalina Francesca Cruz, coordinadora de Gestión y Promoción de la Salud de la Universidad Católica de Colombia, “una sala de lactancia es una manifestación concreta del compromiso institucional con el cuidado, la equidad y la inclusión. Permite que las madres continúen con la lactancia sin tener que elegir entre sus proyectos académicos, laborales o familiares”. Estos espacios generan múltiples beneficios: reducen el estrés, favorecen la continuidad de la lactancia exclusiva y complementaria, fortalecen el vínculo madre-hijo, apoyan la salud física y emocional de la mujer y contribuyen a que las madres se sientan acompañadas y valoradas por nuestra comunidad educativa y/o laboral. Por otra parte, a pesar de estas indicaciones legales, muchas mujeres encuentran barreras importantes al reincorporarse a sus actividades académicas o laborales. Entre las más frecuentes se encuentran: Desconocimiento de las oportunidades que ofrecen espacios como las Salas Amigas de la Lactancia Materna. Falta de espacios adecuados para lactar o extraer leche. Dificultades para disponer del tiempo necesario durante la jornada. Estrés asociado al equilibrio entre múltiples responsabilidades. Desinformación o falta de apoyo en su entorno. Sentimientos de culpa o presión social. Temor a ser juzgadas o a que sus necesidades no sean comprendidas. Estas situaciones pueden afectar la confianza de las madres y dificultar la continuación de la lactancia. Por ello, resulta fundamental que las instituciones desarrollen estrategias integrales de acompañamiento que favorezcan una maternidad libre de barreras y prejuicios.
Del 1 al 7 de agosto se lleva a cabo la Semana Mundial de la Lactancia / Salas de lactancia en Bogotá
5 de agosto de 2026
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