Colombia, julio de 2026. Durante décadas, el cáncer de cabeza y cuello se asoció casi exclusivamente al consumo de tabaco y alcohol en personas mayores. Ese perfil está cambiando: en los últimos años ha crecido el número de pacientes jóvenes con tumores de orofaringe —amígdalas y base de la lengua—, un fenómeno relacionado principalmente con el Virus del Papiloma Humano (VPH)1. Según las estimaciones de GLOBOCAN para Colombia, en el país se diagnostican cerca de 2.300 casos nuevos de esta enfermedad cada año2, y la mayoría se detecta cuando ya está avanzada. Por eso, cada 27 de julio, el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello busca poner el foco en una enfermedad que suele pasar inadvertida hasta etapas tardías.En la Fundación Valle del Lili, esta patología tiene un peso creciente dentro de la atención oncológica. Durante 2025 la institución atendió a 760 pacientes en seguimiento activo por cáncer de cabeza y cuello y registró 167 nuevos diagnósticos. Su abordaje combina las alternativas disponibles hoy —cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia— con un énfasis en técnicas que preservan funciones esenciales: la cirugía mínimamente invasiva por vía transoral, que permite operar tumores en zonas complejas de la garganta con menor afectación funcional, y la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), que administra dosis precisas protegiendo la capacidad de tragar, hablar y salivar.El reto es detectarlo a tiempoEl principal desafío de esta enfermedad no está en su tratamiento, sino en el momento en que llega a consulta. A nivel mundial y en América Latina, la mayoría de los pacientes se diagnostica en estadios III y IV, es decir, etapas localmente avanzadas3. La razón es que los primeros síntomas se confunden con afecciones benignas y frecuentes —una amigdalitis, una úlcera en la boca, un problema dental o una infección respiratoria—, y muchas lesiones iniciales son poco dolorosas o se ubican en zonas difíciles de observar. Cuando el paciente finalmente consulta, suele hacerlo por una masa en el cuello, dificultad para tragar o cambios persistentes en la voz.“El perfil del paciente con cáncer de cabeza y cuello está cambiando: hoy vemos personas más jóvenes, muchas veces sin los antecedentes de tabaco o alcohol que antes considerábamos determinantes. El VPH explica buena parte de ese cambio. El reto es que los síntomas iniciales se parecen a los de enfermedades comunes, y por eso muchos pacientes llegan cuando la enfermedad ya está avanzada”, explica el Dr. William Franco, oncólogo de la Fundación Valle del Lili. Las señales que no conviene normalizarLa detección temprana es el factor que más incide en el pronóstico, y la regla que repiten los especialistas es sencilla: cualquier síntoma que persista más de dos o tres semanas merece una valoración médica. Entre las señales de alarma están4:
- Ronquera o cambios en la voz por más de dos semanas.
- Dolor de garganta persistente, o dificultad y dolor al tragar.
- Aparición de una masa o bulto en el cuello.
- Úlceras o heridas en la boca que no cicatrizan.
- Sangrado persistente en la boca o la nariz.
- Dolor de oído sin causa aparente o sensación de cuerpo extraño en la garganta.
- Mal aliento persistente y pérdida de peso involuntaria.
Aunque los síntomas requieren valoración médica, una parte importante de los casos podría prevenirse o reducir su riesgo mediante la eliminación del consumo de tabaco, la moderación del alcohol y la prevención de la infección por VPH.“Cuando el cáncer se detecta a tiempo, las opciones de tratamiento son mejores y menos agresivas. Hoy contamos con cirugía mínimamente invasiva por vía transoral, con radioterapia de alta precisión que protege la capacidad de tragar y de hablar, y con inmunoterapia para los casos más complejos. Pero nada de eso sustituye la consulta oportuna: mientras más temprano se diagnostica, más se puede preservar la calidad de vida del paciente”, señala el Dr. William Franco oncólogo de la Fundación Valle de Lili.El cáncer de cabeza y cuello no siempre avisa con dolor, pero sí deja señales. Reconocerlas, no restarles importancia y consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y uno que compromete funciones esenciales. Este 27 de julio, la invitación es a mirar de cerca esos síntomas que solemos normalizar y recordar que evitar el tabaco, moderar el alcohol y prevenir el VPH sigue siendo la forma más eficaz de proteger la salud de la cabeza y el cuello.