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Bastón blanco: cinco claves para entender cómo ayuda a las personas con discapacidad visual a desplazarse con autonomía

14 de octubre de 2026 por
Bastón blanco: cinco claves para entender cómo ayuda a las personas con discapacidad visual a desplazarse con autonomía

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  • En Colombia hay 1.948.332 personas con discapacidad visual, entre personas ciegas y con baja visión, según el Censo Nacional de Población y Vivienda del DANE.
  • El bastón blanco permite identificar obstáculos, cambios en el terreno y referencias del entorno, y se diferencia de los bastones de apoyo por su función de exploración.
  • En el Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera, el CRAC explica por qué aprender a utilizarlo hace parte de los procesos de rehabilitación y de orientación y movilidad.

Bogotá, octubre de 2026. Portar un bastón blanco no es lo mismo que saber utilizarlo como una herramienta de autonomía. Su manejo requiere aprender técnicas específicas para interpretar la información del entorno y tomar decisiones al desplazarse. En el marco del Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera, el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) comparte cinco claves para comprender su función y la importancia de este aprendizaje.

El bastón blanco es una herramienta de movilidad y orientación que utilizan las personas ciegas y con baja visión para explorar el entorno mientras se desplazan. A diferencia de un bastón de apoyo, que da estabilidad al caminar, recoge información a través de su punta y de su movimiento: detecta obstáculos, cambios en el terreno y referencias del camino, lo que permite a quien lo usa anticipar lo que tiene delante y decidir cómo continuar.

El DANE identificó 1.948.332 personas con discapacidad visual en Colombia, una población que incluye tanto a personas ciegas como a quienes tienen baja visión. Para ellas, desplazarse de manera independiente es una condición para estudiar, trabajar y participar en la vida social, ámbitos en los que aún persisten brechas. Según el DANE, durante el trimestre abril a junio de 2026, la tasa global de participación laboral de las personas con discapacidad fue de 20,2 %, frente al 67,2 % de la población sin discapacidad.

“El bastón blanco no le dice a la persona por dónde caminar; le da información para que ella decida por dónde y cómo hacerlo. Por eso hablamos de autonomía y no solo de apoyo”, explica Mauricio León, terapeuta ocupacional y experto en inclusión social del CRAC.

1. Permite reconocer obstáculos y referencias del camino

Al desplazarse, el bastón permite detectar obstáculos a nivel del suelo, bordes de andenes, escalones, desniveles y cambios de textura. También ofrece referencias para orientarse, como muros, bordillos o el paso del pasto al pavimento. Esa información, combinada con los sonidos del entorno y otros sentidos, ayuda a construir una imagen mental del espacio.

Además, cumple una función de visibilidad: indica a peatones y conductores que quien lo porta tiene una discapacidad visual.

2. Cumple una función diferente a la de un bastón de apoyo

No todos los bastones cumplen la misma función. Un bastón de apoyo sirve para dar estabilidad o soporte al caminar, pero no para explorar el entorno. El bastón blanco, en cambio, es largo y liviano, y está diseñado para recoger información. Existen también bastones blancos con franjas rojas, que identifican a las personas con sordoceguera, y el bastón verde, que han adoptado algunas personas con baja visión para simbolizar su discapacidad.

3. Su manejo requiere técnicas y tiene límites

Su manejo se basa en técnicas como el barrido de lado a lado, que se coordina con el paso para revisar el camino, y el deslizamiento, que permite seguir una superficie o una pared. También implica saber cómo detectar escaleras, cruzar una calle, abordar el transporte público y desplazarse por espacios desconocidos.

Incluso con una buena técnica, el bastón tiene límites, como los obstáculos a la altura del cuerpo o de la cabeza, que se complementan con otras estrategias de orientación.

4. El aprendizaje se adapta a las rutinas y objetivos de cada persona

En el CRAC, el aprendizaje del uso del bastón hace parte de los procesos de rehabilitación y de orientación y movilidad, donde cada persona desarrolla las habilidades que necesita según su condición visual, sus rutinas y sus objetivos.

El proceso incluye desde el manejo básico de la herramienta hasta el desplazamiento autónomo en entornos cotidianos como la calle, el barrio o el lugar de trabajo.

5. La autonomía requiere interpretar la información y practicar

Portar el bastón no garantiza autonomía. Para que sea una herramienta de autonomía, la persona debe aprender a interpretar lo que este le informa y a aplicar las técnicas en situaciones reales.

“Una persona puede tener el bastón en la mano y aun así sentirse insegura, porque no ha aprendido a interpretar lo que este le informa. Cuando practica la técnica, aprende a orientarse y gana confianza, el bastón deja de ser un objeto y se convierte en una herramienta de independencia”, agrega León.

Quien aprende a usar el bastón blanco de manera adecuada gana seguridad para moverse, independencia en su día a día y confianza para participar en su entorno. En el Mes Mundial de Concientización sobre la Ceguera, el CRAC invita a ver el bastón blanco con otros ojos: no da autonomía por sí solo, pero la hace posible cuando una persona aprende a leer lo que el camino le dice.

Sobre el CRAC

El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) es una fundación privada sin ánimo de lucro, con más de seis décadas de experiencia en Colombia. Desde 1961 acompaña a personas ciegas y con baja visión en su camino hacia la autonomía, a través de procesos integrales de rehabilitación, habilitación, salud visual y educación para el trabajo y el desarrollo humano.

Bastón blanco: cinco claves para entender cómo ayuda a las personas con discapacidad visual a desplazarse con autonomía
14 de octubre de 2026
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