- La institución, fundada en 1961 y abierta al público en 1962, conmemora más de seis décadas de trabajo facilitando la inclusión social de personas ciegas y con baja visión.
- Su modelo vincula a la persona, su familia y la institución para que las habilidades adquiridas durante la rehabilitación puedan utilizarse en la educación, el trabajo y la vida cotidiana.
- Como parte de esa trayectoria, entre 2007 y 2025, “Nadie Sin Rehabilitar” facilitó el acceso a rehabilitación integral a 6.308 personas en 113 municipios de 26 departamentos.
Bogotá, octubre de 2026. El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) conmemora 64 años de labores dedicadas a facilitar que las personas con discapacidad visual desarrollen autonomía y participen en la sociedad. Esa trayectoria ha ampliado las poblaciones atendidas, incorporado a las familias y llevado la rehabilitación a distintos territorios; como parte de este trabajo, entre 2007 y 2025, la estrategia “Nadie Sin Rehabilitar” facilitó el acceso a rehabilitación integral a 6.308 personas en 113 municipios de 26 departamentos.
La historia comenzó en 1961, cuando un grupo de voluntarios encabezado por los pedagogos con discapacidad visual Hernando Pradilla Cobos y Héctor Cadavid Álvarez impulsó la creación de una institución dedicada a la rehabilitación en Colombia. La iniciativa reunió apoyos de los sectores de educación, salud y trabajo, junto con empresarios y organizaciones, y abrió sus puertas al público el 23 de febrero de 1962.
Desde entonces, el CRAC ha desarrollado un acompañamiento cuyo propósito se relaciona con lo que ocurre en la vida de las personas después de la atención. Aprender otras formas de desplazarse, acceder a información o realizar actividades cotidianas adquiere sentido cuando esas herramientas permiten tomar decisiones, asumir responsabilidades y desarrollar un proyecto de vida.
“Durante estos 64 años hemos aprendido que rehabilitar no significa preparar a una persona únicamente para desenvolverse dentro de un proceso de atención. Significa acompañarla en la construcción de herramientas que pueda llevar a su vida real. La autonomía no es el punto final: es la base desde la cual una persona puede estudiar, trabajar, relacionarse, tomar decisiones y ocupar un lugar activo en la sociedad”, afirma Gladys Lopera Restrepo, directora general del CRAC.
Una trayectoria que conecta rehabilitación y participación social
En sus primeras décadas, la institución concentró su trabajo en la rehabilitación y la vinculación laboral de personas ciegas. Posteriormente amplió los procesos hacia las familias y las comunidades y, durante los años noventa, consolidó la Rehabilitación Básica Funcional e incorporó atención especializada para personas con baja visión. Esta última permitió responder a necesidades diferentes, mediante apoyos y entrenamiento para aprovechar la visión disponible.
La evolución también incluyó habilitación para niños y adolescentes, servicios de salud visual y formación especializada. Con ello, el acompañamiento fue abarcando distintas etapas de la vida y reuniendo conocimientos y profesionales para atender necesidades que varían según la condición visual, las rutinas y los objetivos de cada persona.
En ese proceso, el CRAC reconoce a la persona, su familia y la institución como una triada que trabaja conjuntamente en el desarrollo de la independencia y la autonomía. Los profesionales aportan conocimiento especializado, mientras las familias reciben orientación para brindar apoyo respetando las decisiones de la persona y reconociendo lo que puede realizar por sí misma. Así, el aprendizaje encuentra continuidad en el hogar y en los espacios donde se desarrolla la vida diaria.
El propósito de acercar este acompañamiento a quienes viven lejos de las ciudades principales dio origen a “Nadie Sin Rehabilitar”. Mediante alianzas con entidades públicas, privadas, organizaciones sociales y actores regionales, la estrategia lleva la experiencia del CRAC a otros territorios y vincula apoyos locales para responder a las condiciones de cada comunidad.
“Nadie Sin Rehabilitar" nació de una convicción muy concreta: el lugar donde vive una persona no debería determinar si puede o no acceder a un proceso de rehabilitación. Llevar el conocimiento especializado a los territorios implica reconocer las diferencias del país y construir alianzas para acercar oportunidades allí donde antes existían mayores barreras de acceso”, explica Lopera.
Esta labor territorial forma parte de una trayectoria institucional orientada por la premisa “Rehabilitar para la Participación Social”. Su aplicación se reconoce en actividades concretas: utilizar un teléfono inteligente en modo accesible puede facilitar la comunicación, la consulta de material de estudio o un trámite, mientras las habilidades de orientación y movilidad ofrecen herramientas para planear recorridos y decidir cómo desplazarse. El trabajo sobre las actividades de la vida diaria también responde a las responsabilidades y los roles que cada persona quiere asumir.
Para que esas posibilidades se traduzcan en participación, el acompañamiento necesita encontrarse con instituciones educativas, empresas y comunidades que ofrezcan condiciones de accesibilidad. De allí la importancia de articular la rehabilitación con la eliminación de barreras y la creación de oportunidades para ejercer la autonomía en los distintos espacios de la sociedad.
Al conmemorar sus 64 años, el CRAC sitúa su experiencia frente a necesidades actuales, entre ellas las que surgen de los cambios tecnológicos y de nuevas formas de acceder a la información. Mantener el conocimiento al servicio de las personas exige actualizar los procesos de atención y fortalecer la formación de quienes los desarrollan, junto con las alianzas que permiten acercar la rehabilitación.
“64 años nos hablan de permanencia, pero también de responsabilidad. Hemos recibido un conocimiento construido por muchas generaciones y nuestro compromiso es hacerlo útil para las necesidades del presente y para los desafíos del futuro. Rehabilitar es abrir posibilidades; lograr que esas posibilidades se traduzcan en autonomía, inclusión y ciudadanía también es construir país”, concluye Lopera.
Sobre el CRAC El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) es una fundación privada sin ánimo de lucro, con más de seis décadas de experiencia en Colombia. Desde 1961 acompaña a personas ciegas y con baja visión en su camino hacia la autonomía, a través de procesos integrales de rehabilitación, habilitación, salud visual y educación para el trabajo y el desarrollo humano.