Bogotá, 4 de marzo de 2026. En un entorno empresarial marcado por plazos de pago que pueden superar los 60 y 90 días, la gestión estratégica del capital de trabajo se ha convertido en un factor determinante para la sostenibilidad empresarial. En este escenario, el factoring dejó de ser una solución reactiva y se consolida como una herramienta estructural de planeación financiera. En 2025, IRIS, compañía de financiamiento vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia, facilitó la negociación de más de $1,3 billones en facturas por cobrar, con una tasa de recurrencia superior al 60 %, lo que evidencia que las empresas no lo utilizan como alternativa de emergencia, sino como parte de su arquitectura financiera permanente. Adicionalmente, la compañía registró un crecimiento de 80% en el promedio de clientes nuevos, reflejando una adopción cada vez más estratégica del instrumento. Según un análisis interno de IRIS sobre facturación negociable durante el último año, los sectores que concentran mayor participación en el uso del factoring son: ● Extracción de petróleo crudo y gas natural (24 %) ● Comercio al por mayor (23 %) ● Construcción e ingeniería civil (6 %) ● Administración pública (6 %) ● Comercio al por menor (6 %) Estas industrias comparten características estructurales que hacen del factoring una herramienta particularmente eficiente: contratos de alto monto, plazos extendidos de pago y cadenas de suministro amplias que presionan el flujo de caja. “Hoy el factoring es parte de la arquitectura financiera de sectores como consumo masivo, comercio, farmacéutico, hidrocarburos y telecomunicaciones. En IRIS vemos cómo las empresas lo integran de forma permanente para anticipar flujo, proteger márgenes y reducir dependencia del crédito tradicional. La recurrencia superior al 60 % en nuestros clientes confirma que ya no es una solución de emergencia, sino una decisión estratégica”, señala Alejandro Verswyvel Gutiérrez. Sectores donde el factoring es más estratégico en 2026 1. Hidrocarburos (24 %) Industria con contratos de alto monto y ejecuciones contractuales extendidas, que prolongan el flujo de caja efectivo de proveedores y operadores. En este entorno, los tiempos entre la ejecución del servicio, la certificación y el pago final pueden dilatarse, generando presiones estructurales de liquidez. Para IRIS, es un sector prioritario por la concentración contractual y el volumen de facturación que exige soluciones estructuradas de capital de trabajo. El factoring permite anticipar liquidez sin recurrir a endeudamiento tradicional, sostener la continuidad operativa y reducir la dependencia de ciclos financieros largos propios del sector. 2. Comercio al por mayor (23 %) Sector con alta rotación de inventario y presión constante sobre caja. El factoring facilita liquidez inmediata para sostener operaciones, negociar mejores condiciones con proveedores y optimizar márgenes. Desde IRIS, se consolida como una herramienta clave para acompañar el ritmo dinámico del comercio mayorista. 3. Construcción e ingeniería civil (6 %) Proyectos estructurados por hitos generan brechas temporales entre ejecución y pago. El factoring permite cubrir esas ventanas sin afectar cronogramas ni comprometer capital propio, aportando estabilidad financiera en proyectos de mediano y largo plazo. 4. Administración pública (6 %) Contratos institucionales con respaldo estatal, pero con plazos de pago extendidos. La negociación de facturas reduce el impacto del diferimiento en el flujo operativo y permite a las empresas mantener liquidez sin incrementar niveles de endeudamiento. 5. Comercio al por menor (6 %) Cadenas logísticas amplias y reposición constante de inventario demandan capital operativo permanente. El factoring se convierte en una herramienta para sostener rotación, evitar tensiones de caja y responder a temporadas de alta demanda con mayor flexibilidad financiera. “Hoy vemos que sectores como consumo masivo, comercio, farmacéutico, hidrocarburos y telecomunicaciones están integrando el factoring como parte de su arquitectura financiera. No se trata solo de liquidez de corto plazo, sino de una gestión preventiva del capital de trabajo en industrias con alta exigencia operativa”, señala Alejandro Verswyvel Gutiérrez, presidente de IRIS. Tecnología y agilidad en la estructuración financiera La masificación de la factura electrónica y la digitalización de procesos financieros han impulsado el uso estructurado del factoring. La trazabilidad, agilidad en validaciones y reducción de tiempos de estructuración han convertido esta herramienta en una solución escalable para empresas de distintos tamaños. En Colombia, más del 85 % de las pymes no acceden a crédito formal, según cifras de la Banca de las Oportunidades. Además, el 59 % de las MIPymes se financian con recursos propios, de acuerdo con el DANE. En sectores con ciclos operativos exigentes y alta concentración contractual, el factoring se posiciona como una alternativa eficiente frente al endeudamiento tradicional, fortaleciendo la planeación financiera y la capacidad de crecimiento. De cara a 2026, el reto para el tejido empresarial no será únicamente acceder a recursos, sino gestionar estratégicamente su capital de trabajo en un entorno económico que exige mayor previsión, disciplina financiera y sofisticación en la toma de decisiones.
Ranking 2026 | Sectores donde el factoring ya es estrategia financiera estructural
5 de marzo de 2026
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