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¿Por qué casi la mitad de los niños sufrirá una fractura antes de la adolescencia y cómo no confundirla con un golpe?

15 de enero de 2026 por
¿Por qué casi la mitad de los niños sufrirá una fractura antes de la adolescencia y cómo no confundirla con un golpe?
ACIS

Bogotá, enero de 2026. Para millones de niños, el recreo o la tarde en el parque es el momento cumbre del día, pero las estadísticas revelan una realidad inevitable: la gravedad no perdona. Estudios epidemiológicos estiman que el riesgo de sufrir una fractura durante el crecimiento es de hasta un 42% en niños varones y un 27% en niñas, con algunas investigaciones recientes situando la incidencia general cerca del 50% antes de la mayoría de edad.2 El gran desafío para los padres no es solo evitar la caída, sino saber qué hacer cuando el niño se levanta llorando: ¿es solo un golpe, un esguince o hay algo roto?


Contrario a la creencia popular, los huesos de los niños no siempre se rompen con el estruendo de un hueso adulto. Debido a que son más porosos y flexibles, a menudo sufren lo que en medicina se conoce como "fractura en tallo verde": el hueso se dobla y se agrieta solo de un lado, similar a lo que ocurre cuando intentamos romper una rama fresca.3 Esta particularidad biológica hace que muchas fracturas pasen desapercibidas inicialmente, camuflándose como simples contusiones, pero requiriendo atención médica inmediata.


 "El ojo humano y el tacto no son suficientes cuando hablamos de pediatría. Un niño no es un adulto en miniatura; tiene cartílagos de crecimiento activos en los extremos de sus huesos que son invisibles a simple vista, pero críticos. La tecnología de rayos X hoy debe ser capaz de detectar esas fisuras sutiles con mínima radiación, logrando un diagnóstico certero para los padres" Asegura Vanina Weisbek, Gerente de Rayos X en Siemens Healthineers.


Identificar estas lesiones a tiempo es vital. Mientras que un esguince afecta los ligamentos, la fractura compromete la estructura ósea. Sin embargo, en los niños, los ligamentos suelen ser más fuertes que las placas de crecimiento, por lo que una torcedura de tobillo que en un adulto sería un esguince, en un niño tiene altas probabilidades de ser una fractura.


Para orientar a los padres, se recomiendan tres verificaciones clave antes de aplicar "remedios caseros":


  • Deformidad visual: Si la extremidad luce torcida o hay un bulto inusual, no intente enderezarla.
  • Incapacidad funcional: Si el niño no puede sostener un objeto ligero o se niega a apoyar la extremidad tras 20 minutos de calma, es una señal de alerta roja.
  • Dolor puntual: Si al presionar suavemente sobre el hueso (no en el músculo) el dolor es agudo y localizado, es muy probable que exista una fisura.

La radiografía sigue siendo el estándar de oro para despejar estas dudas. Postergar la visita a urgencias esperando que "baje la hinchazón" puede complicar lesiones en el cartílago de crecimiento. Al final, la mejor herramienta de un padre es la reacción rápida ante estas señales.

¿Por qué casi la mitad de los niños sufrirá una fractura antes de la adolescencia y cómo no confundirla con un golpe?
ACIS 15 de enero de 2026
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