Actualmente, los colombianos admiten tomar decisiones laborales o financieras bajo estrés y con información incompleta. Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE), el 52,7 % de los trabajadores afirma que decide sin tener todos los datos.
En un país donde la inflación, los reajustes del salario mínimo y la incertidumbre laboral presionan los bolsillos, desde Infinited Arandina proponen una estrategia novedosa, creativa e inesperada para recibir el 2026: pensar como ‘gamer’.
“El gamer no ve el estrés como un bloqueo, sino como una mecánica de juego. Esa mentalidad permite actuar con claridad incluso cuando no se tienen todas las respuestas”, explica Hernán Alberto Rodríguez, docente de Infinited Areandina.
Según Rodríguez, no se necesita saber todo para actuar, basta con evaluar probabilidades y manejar recursos limitados. “Pensar como gamer significa pausar el impulso emocional y activar el pensamiento algorítmico”, añade.
Esa lógica se basa en la Teoría de la Información Incompleta, la misma que usan los videojuegos de estrategia: decidir bajo la “niebla de guerra”, sin tener el mapa completo. Aplicada a la vida real, implica que antes de seleccionar un empleo, invertir o planear gastos, se debe calcular el riesgo-recompensa, igual que en un tablero digital donde cada movimiento consume energía.
Un ejemplo cotidiano pata tener en cuenta. Una profesional independiente puede usar este enfoque para organizar sus finanzas de enero. En lugar de esperar conocer todos los valores de cotización o reajuste salarial, puede simular tres escenarios de gasto —con aumentos del 8 %, 10 % y 12 %— y definir su presupuesto como si fuera un nivel de dificultad. Así transforma la incertidumbre en estrategia.
¿Cómo aplicar lógica de juego a la vida y al trabajo?
Actualmente, más de 23 millones de colombianos usan videojuegos o aplicaciones interactivas cada semana, según el MinTIC 2025, y esa costumbre puede convertirse en una herramienta de organización mental. Los juegos funcionan porque ofrecen metas claras, retroalimentación inmediata y sensación de progreso, tres elementos que suelen perderse entre diciembre y enero por las vacaciones.
“El cerebro humano está cableado para buscar recompensas inmediatas. Por eso, cuando planificamos el nuevo año, debemos estructurarlo como un juego con misiones principales, tareas secundarias y una barra de progreso visible”, señala Rodríguez.
El docente de Infinited Arandina sugiere tres pasos prácticos:
Plantearse misiones principales: Metas anuales grandes, como ahorrar, cambiar de empleo o estudiar. Secundarias: Basadas en logros semanales o mensuales más pequeños. Y barra de progreso: Escribir en una hoja en blanco o app el avance acumulado.
“Cuando aplicamos la retroalimentación inmediata de los videojuegos a nuestras finanzas o carrera, liberamos dopamina y fortalecemos la disciplina sin depender solo de la fuerza de voluntad”, dice Rodríguez.
Esta mentalidad también puede fortalecer equipos de trabajo. La Encuesta de Transformación Digital 2025 de Andesco reveló que el 64 % de las empresas falla en decisiones colaborativas por falta de método. El pensamiento basado en juegos —conocido como Game Thinking— promueve el diseño iterativo: probar rápido, fallar barato y mejorar. “El líder del futuro debe actuar como un ‘Game Master’: definir reglas claras y permitir que el equipo experimente sin miedo. En 2026, el error será un insumo, no un castigo”, concluye.
Así puede entrar su mente para el nuevo año
De acuerdo con el DANE, cerca de 3,1 millones de jóvenes cerrarán 2025 buscando su primer empleo o fortaleciendo habilidades, un grupo que podría beneficiarse directamente de estas metodologías. “En programación y en juegos, el fallo es la única forma de avanzar. En educación estamos enseñando a los jóvenes a fallar rápido y corregir, no a evitar el error”, comenta Rodríguez.
Esa resiliencia algorítmica —entender que cada rechazo o error es un dato para ajustar— será la habilidad más valiosa en el mercado laboral de 2026.
El impacto no se limita a las aulas. Según el Observatorio TIC, el uso de simuladores y “serious games” con fines educativos o laborales aumentó un 18 % en 2025, impulsado por universidades y empresas que los usan para entrenar concentración, liderazgo y toma de decisiones. Estos juegos con propósito inducen el estado de flujo (Flow State): un punto donde el reto se equilibra con la habilidad, reduciendo la ansiedad y mejorando el enfoque.
La recomendación final es clara: antes de prometer metas imposibles, diseñe su 2026 como un videojuego. Defina niveles, mida sus recursos y convierta cada error en aprendizaje. Porque, al final, decidir mejor no depende de tener toda la información, sino de saber jugar con la incertidumbre.