Bogotá, 14 de agosto de 2025. En un mundo hiperconectado, donde cada momento de la
vida de una celebridad puede volverse viral en segundos, es fácil proyectar en ellas nuestras
propias aspiraciones, sus logros se convierten en una vía de escape a la rutina diaria. Al
mismo tiempo, las redes sociales acortan distancias, pero también amplifican la intensidad
con la que admiramos, idealizamos o juzgamos a las figuras públicas.
El fenómeno de las relaciones parasociales, descrito por los psicólogos Donald Horton y
Richard Wohl en los años 50, ayuda a entender este vínculo. Se trata de conexiones
unidireccionales, donde el público siente cercanía con personas que realmente no conoce.
“Esta relación parasocial es totalmente unidireccional porque, en realidad, no hay una
conexión recíproca”, explica Byron Sánchez, especialista en Psicología Clínica de
Colsanitas. Según el experto, estas dinámicas nacen de la necesidad humana de pertenecer
y sentirse parte de algo.
Las celebridades, muchas veces, representan aspiraciones y deseos de éxito. Desde la
infancia, se aprende observando el ejemplo de otros y estos referentes pueden llegar a
moldear aspectos importantes de la identidad y estilo de vida. Sin embargo, la admiración
hacia una persona suele estar posibilitada por cierto grado de desconocimiento lo que lleva a
construir imágenes incompletas o irreales de las figuras públicas y llegar a la idealización.
A este panorama se suma el debate constante entre ser un fan que apoya
incondicionalmente o convertirse en juez de las acciones de un artista. La coherencia entre
el discurso público y el comportamiento privado de las celebridades es cada vez más
valorada por las audiencias, pero también es fuente frecuente de críticas y cancelaciones en
redes.
Resulta clave reflexionar sobre cómo se puede construir una relación emocionalmente más
saludable con las celebridades que se siguen. Estos son algunos tips:
● Reconocer que lo que se ve en redes es solo una parte de su vida, muchas veces
editada y curada.
● No idealizar: entender que son personas con virtudes y defectos como cualquiera.
● Ser coherentes con los propios valores al decidir qué contenidos consumir o apoyar.
● Practicar el pensamiento crítico antes de compartir, comentar o reaccionar a noticias
virales.
● Recordar que, como dice Sánchez, “es fundamental construir una autoimagen
basada en valores personales y significativos, desarrollada a partir de un
pensamiento crítico”.
Finalmente, mantener una relación emocional equilibrada con las figuras públicas no solo
protege la salud mental, sino que también contribuye a crear espacios digitales más
empáticos y menos tóxicos. Tener conciencia de cómo afectan las interacciones virtuales
con las celebridades permite poner límites, y evitar caer en dinámicas de odio o
comparaciones poco realistas. Recordar que detrás de cada perfil famoso hay una persona
real, con su historia y sus vulnerabilidades, ayuda a relacionarnos con estas figuras desde
una mirada más humana y consciente.