Con más de 3.500 visitantes en sus dos primeros días y a punto de cerrar su agenda
este viernes, el evento más importante de las energías renovables en Colombia
confirma el creciente interés por la transición energética en Colombia y su papel como
punto de encuentro clave para el sector.
El ministro de Minas dejó un mensaje claro: Colombia debe priorizar proyectos que se
ejecuten y dejen de ocupar capacidad sin avanzar, en medio de un sistema que necesita
responder a la creciente demanda energética.
Barranquilla, 23 de abril de 2026. La transición energética en Colombia dejó de ser una
promesa y entró en una fase concreta: convertir el potencial en resultados. Ese fue el
mensaje central que marcó la agenda del segundo día del 9° Encuentro y Feria Renovables
Latam 2026, el principal espacio del sector en la región, donde expertos, empresas y
autoridades coincidieron en un punto clave: el desafío ya no es el qué, sino el cómo.
El país ha logrado avances significativos en los últimos años. Hoy, por primera vez, la
generación de energía limpia supera al carbón tanto a nivel global como en Colombia,
una señal clara de transformación en la matriz energética. Sin embargo, este cambio ocurre
en un entorno global cada vez más exigente, marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad
en los mercados energéticos y una creciente demanda de energía.
En ese contexto, la seguridad energética se ha convertido en una prioridad estratégica.
Factores externos, como conflictos internacionales, y condiciones internas, como la posible
llegada del fenómeno de El Niño, obligan al país a tomar decisiones oportunas para
garantizar el suministro tanto a hogares como a la industria.
En el segundo día del evento, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, advirtió
que este cambio en la matriz energética ocurre en medio de un contexto global
exigente, lo que obliga al país a fortalecer su seguridad energética y avanzar con mayor
rapidez en la ejecución de proyectos y soluciones estructurales.
El funcionario también insistió en que el contexto actual exige fortalecer la soberanía
energética y avanzar en decisiones que permitan mitigar riesgos asociados a la variabilidad
climática y a la volatilidad internacional, especialmente ante escenarios como un posible
fenómeno de El Niño.
Uno de los llamados centrales fue enfocar los esfuerzos en proyectos que realmente
se materialicen y aporten capacidad al sistema, evitando que iniciativas sin avance efectivo
ocupen espacio en la red y retrasen la entrada de nueva energía.
Además, el desarrollo del sistema energético exige avanzar en soluciones complementarias
como el almacenamiento, que se perfila como un elemento clave para integrar energías
como la solar y la eólica, especialmente en un contexto de alta variabilidad.
El ministro también destacó que el crecimiento de las energías renovables no
convencionales ha sido significativo, con un aumento cercano a 20 veces en la capacidad
instalada en los últimos años, alcanzando más de 4 gigavatios, lo que evidencia avances
medibles en la diversificación de la matriz energética.
En este proceso, la articulación entre actores públicos y privados se mantiene como un
elemento determinante. El sector enfrenta desafíos técnicos, regulatorios y sociales que
requieren coordinación para acelerar licenciamientos, facilitar inversiones y garantizar que
los proyectos avancen.
En ese escenario, el 9° Encuentro y Feria Renovables Latam en Barranquilla se
consolida como la principal vitrina del sector en Colombia y América Latina. Más que
un evento, es una plataforma donde convergen decisiones, inversión y tecnología para
acelerar la transición energética. La respuesta del sector lo confirma: en apenas dos días
ya se han registrado más de 3.500 visitantes, reflejo del alto interés y del momento
decisivo que atraviesa la industria energética en el país.
El mensaje que deja esta edición es claro: Colombia tiene el potencial, los recursos y
el interés para avanzar en su transición energética. El reto está en ejecutar, fortalecer la
infraestructura y responder a un entorno global cada vez más exigente.
En juego no solo está la diversificación de la matriz energética, sino también la
competitividad del país y su capacidad para garantizar un suministro confiable que soporte
el crecimiento económico y el bienestar de su población.