La inteligencia artificial (IA) se está consolidando como un factor clave de competitividad en todo el mundo. No es diferente en Colombia, donde la eficiencia operativa y la capacidad exportadora se han convertido en prioridades estratégicas para el crecimiento.
El contexto es especialmente favorable. Según el Ministerio de Agricultura, las exportaciones agropecuarias y agroindustriales alcanzaron US$ 15.317 millones en 2025, con un crecimiento del 33,5% en valor, impulsado principalmente por productos como café, aceite de palma y banano.
De acuerdo con el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), el sector agropecuario, alimentos y bebidas representó el 27,4% del valor total de las exportaciones del país en 2025, consolidándose como uno de los pilares del comercio exterior colombiano. Este dinamismo aumenta la presión por mejorar productividad, reducir pérdidas y garantizar trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor, áreas donde el uso de datos y análisis avanzado realmente marcan la diferencia.
Por este motivo, el agro se posiciona como uno de los sectores con mayor potencial para capturar valor a partir de la tecnología, especialmente la inteligencia artificial. El crecimiento del sector está directamente vinculado al desempeño exportador y a la demanda internacional por productos agrícolas colombianos.
Por ejemplo, Colombia figura entre los principales exportadores mundiales de banano y, en 2024, registró ventas externas por US$1.070,9 millones, superando la barrera de los US$1.000 millones. Los principales destinos incluyen la Unión Europea y Estados Unidos. En el caso del aceite de palma, Colombia es el principal productor de América Latina y uno de los mayores a nivel global, con una producción cercana a 1,8 millones de toneladas en 2025, según cifras de Fedepalma.
Colombia también es uno de los principales productores de cacao fino de la región y el décimo productor mundial, con una producción cercana a 67.700 toneladas en 2024, de acuerdo con el informe The Colombian Cacao Sector – Update del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
El peso de estos productos en los mercados internacionales eleva la exigencia en términos de eficiencia, sostenibilidad y trazabilidad. En este escenario, las soluciones tecnológicas dirigidas para el agro, especialmente la IA, muestran una expansión sostenida, con aceleración de la adopción de tecnologías para monitoreo satelital, modelos predictivos climáticos y analítica de calidad. Estas herramientas permiten detectar enfermedades de forma temprana, optimizar el uso de agua y fertilizantes y mejorar la trazabilidad, factores cada vez más valorados por compradores internacionales.
A pesar de los avances, el principal reto no es el acceso a la tecnología, sino su adopción a escala. El verdadero impacto de la inteligencia artificial depende de su integración con los procesos productivos y de la capacidad de las organizaciones para convertir datos en decisiones operativas. El desafío es ampliar estas soluciones a nivel sectorial, conectando productores, operadores logísticos, industrias y exportadores en torno a una gestión integrada de la información.
Con un sector agroexportador en expansión y ventajas competitivas en diferentes productos, Colombia tiene una oportunidad clara de utilizar la inteligencia artificial como motor de productividad y crecimiento.
En un entorno global cada vez más exigente, la capacidad de operar con eficiencia, anticipar riesgos y garantizar trazabilidad será un diferenciador clave. Más que una tendencia tecnológica, la inteligencia artificial comienza a consolidarse como una infraestructura estratégica para la competitividad del agro colombiano.
*Por Ivaldo Pereira, gerente ejecutivo de TOTVS Andina