Bogotá, 04 de abril de 2026. La Atención Primaria en Salud (APS) se consolida hoy como una estrategia fundamental para garantizar la sostenibilidad y eficiencia del sistema de salud en Colombia. Más que un servicio inicial, la APS es la puerta de entrada que integra promoción, prevención, diagnóstico temprano, tratamiento y rehabilitación, permitiendo un cuidado continuo que evita que enfermedades comunes evolucionen hacia crisis hospitalarias.
Actualmente, uno de los principales desafíos es el uso inadecuado de los servicios de alta complejidad. Cuando las personas omiten la consulta primaria y acuden directamente a urgencias por situaciones no vitales, se genera una sobrecarga que incrementa los tiempos de espera, fragmenta la continuidad del cuidado y limita la oportunidad de prevenir complicaciones antes de que aparezcan.
La clave está en la Atención Primaria
La relevancia de este nivel de atención está respaldada por datos globales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70 % y el 80 % de los problemas de salud pueden resolverse o detectarse oportunamente en el primer nivel de atención.
Además, un acceso efectivo a la atención primaria tiene un impacto directo sobre la red hospitalaria: se estima que hasta el 30 % de las hospitalizaciones podrían evitarse mediante controles preventivos adecuados y seguimiento oportuno. Esto es especialmente relevante en enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica, cuyo manejo temprano reduce de forma importante el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
La falta de controles periódicos también afecta la detección de enfermedades de alta mortalidad. Patologías como cáncer de mama, cuello uterino y colon, que tienen mayores probabilidades de tratamiento exitoso si se identifican a tiempo, suelen diagnosticarse en etapas avanzadas por no utilizar las rutas de detección temprana disponibles en los centros de salud.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Existen síntomas que suelen subestimarse y que deberían motivar una consulta oportuna en atención primaria:
Fatiga persistente y pérdida de peso sin causa aparente.
Tos prolongada o cambios en los hábitos urinarios o intestinales.
Dolores de cabeza frecuentes o molestias leves en el pecho.
Al respecto, la Dra. Carmen Chiquinquirá Hernández, Directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de la unidad de negocio Atención Primaria de Zentria, señaló:
“La atención primaria no es medicina básica, es medicina estratégica. Al gestionar el riesgo desde el primer contacto, no solo salvamos vidas mediante el diagnóstico temprano, sino que también hacemos el sistema de salud más eficiente para todos”.
Un modelo basado en la prevención
Colombia avanza hacia un modelo de salud enfocado en la gestión del riesgo y la atención territorial, priorizando las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS). Este enfoque busca que el sistema actúe de manera preventiva y no únicamente reactiva frente a la enfermedad.
Para fortalecer la protección de la salud, los expertos recomiendan mantener controles periódicos según cada etapa de vida.
Niños y adolescentes: asistir a los controles de crecimiento y desarrollo según la edad.
Adultos sanos: realizar al menos un chequeo general al año.
Personas con factores de riesgo o enfermedades crónicas: acudir a consulta cada 3 a 6 meses, de acuerdo con la indicación médica.
Finalmente, la Dra. Hernández afirmó:
“El compromiso con la atención primaria es, en última instancia, un compromiso con la prevención y la calidad de vida, asegurando que el sistema de salud funcione como una red de protección constante y no solo como un recurso de emergencia”.