- Más de 23.000 niños sufren desnutrición aguda en Colombia, según Unicef. Asimismo, de acuerdo con la ENSIN, 1 de cada 4 en edad escolar tiene exceso de peso.
- Cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse o infecciones frecuentes, son algunas de las consecuencias a corto plazo de una mala alimentación.
Bogotá, mayo de 2026. La alimentación infantil enfrenta retos cada vez más visibles, reflejados en desequilibrios nutricionales desde edades tempranas. En Colombia, más de 23.000 niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda, según UNICEF. Al mismo tiempo, 1 de cada 4 en edad escolar tiene exceso de peso, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN). En este contexto, expertos advierten que decisiones cotidianas, como el contenido de la lonchera escolar, pueden influir más de lo que parece en la salud y el desarrollo infantil.“Hoy en día, muchas loncheras contienen productos altos en azúcar, grasas y ultraprocesados, lo que puede afectar la salud de los niños, favoreciendo problemas como sobrepeso, obesidad, diabetes, entre otros. Además, este tipo de alimentación puede generar déficit de nutrientes y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la infancia”, mencionó Osvaldo José Mercado, médico pediatra de Compensar Medicina Prepagada.La realidad es que este tipo de elecciones no son casos aislados. Con frecuencia, las loncheras incluyen bebidas azucaradas, productos de paquete y opciones rápidas que no aportan los nutrientes necesarios para el desarrollo. Factores como la falta de tiempo, el desconocimiento sobre la alimentación balanceada y la búsqueda de practicidad han llevado a que estos hábitos se vuelvan cada vez más frecuentes en los hogares.Según el experto, entre los errores más comunes al armar el refrigerio se encuentran:
- El uso de alimentos ultraprocesados como jugos de caja, gaseosas y snack empaquetados.
- La falta de variedad y balance nutricional, con exceso de harinas y ausencia de frutas, verduras y proteínas.
- No tener en cuenta los gustos del niño, lo que hace poco llamativa la lonchera.
- Falta de higiene en la manipulación y almacenamiento de los alimentos.
Bajo este panorama, las consecuencias de una alimentación inadecuada en la infancia pueden ser visibles tanto a corto como largo plazo. En el día a día, se manifiestan en signos como cansancio, irritabilidad, debilidad, dificultad para concentrarse o infecciones frecuentes, asimismo, en cambios físicos como alteraciones en el peso, retrasos en el crecimiento, piel reseca o cabello débil. A futuro, estos hábitos se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas, metabólicas y alteraciones de la salud mental, como rechazo a ciertos alimentos, ansiedad por comer u obsesión por el peso.Claves para fortalecer hábitos saludables desde la infanciaAnte este escenario, hacer ajustes en la alimentación diaria es necesario para promover el bienestar de los niños desde edades tempranas. “Una lonchera saludable debe incluir alimentos que aporten energía, como cereales integrales y tubérculos; proteínas como huevo, pollo o yogur; frutas y verduras frescas, y una adecuada hidratación, idealmente con agua o bebidas naturales bajas en azúcar”, añadió el Dr. Mercado.Además, el acompañamiento profesional cumple un papel clave. Contar con orientación médica y nutricional permite a las familias tomar decisiones informadas, adaptadas a las necesidades de cada niño y hacer un seguimiento a su crecimiento y desarrollo.“Desde nuestra Medicina Prepagada contamos con un programa de bienestar integral que permite definir la mejor forma de cuidarse, no solo atender la enfermedad, sino también acceder a servicios que apoyan la construcción de hábitos de vida saludable. Esto incluye acceso a especialidades médicas y a una red de alto nivel para atender cualquier necesidad, como los Centros de Atención Prioritarios de la Fundación Santa Fe, brindando tranquilidad y acompañamiento a las familias”, concluyó Diego Rafael Pérez, gerente de Planes Voluntarios de Salud de Compensar.Finalmente, lo que hoy parece una decisión simple, la lonchera es una oportunidad concreta para prevenir y construir las bases de una vida más saludable, especialmente los hogares cuentan con el acompañamiento de entidades que promueven hábitos saludables desde la infancia.