Colombia, abril de 2026. El modelo de conectividad basado en roaming permanente para dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) comienza a perder viabilidad en distintos mercados del mundo. Cambios regulatorios, restricciones de operadores y el crecimiento acelerado del número de dispositivos conectados están obligando a la industria a replantear cómo se garantiza la conectividad a largo plazo.
De acuerdo con estimaciones de la firma IoT Analytics, el número de dispositivos IoT conectados a nivel mundial superó los 21.000 millones en 2025, y podría acercarse a los 39.000 millones hacia 2030, impulsado por aplicaciones en seguridad, transporte, logística, energía y ciudades inteligentes.
Este crecimiento ha aumentado el uso de roaming internacional para conectar dispositivos desplegados en distintos países. Sin embargo, el modelo presenta cada vez más limitaciones. Según especialistas del sector, al menos 14 países ya han comenzado a restringir o limitar el roaming permanente, entre ellos Brasil y Turquía, mediante cambios regulatorios o condiciones impuestas por operadores de red.
Para Carlos Valenciano, director general de Alai Secure, el problema radica en el uso prolongado de una tecnología que fue concebida para movilidad temporal.
“El roaming se diseñó para viajeros que necesitan conectividad temporal al cambiar de país. En IoT se está utilizando para dispositivos que pueden permanecer conectados durante seis, siete o incluso diez años en un mismo territorio”, explicó Valenciano.
Según el directivo, esta práctica puede generar riesgos técnicos y regulatorios, especialmente en proyectos que requieren conectividad estable durante largos periodos de tiempo.
“Cuando una SIM permanece en roaming permanente el operador depende de acuerdos globales entre operadores que no siempre garantizan niveles de servicio o continuidad a largo plazo. Un cambio regulatorio o comercial puede afectar la conectividad de miles de dispositivos”, señalóel directivo.
El desafío es especialmente relevante en verticales como seguridad electrónica, telemetría industrial o rastreo GPS, donde los dispositivos suelen operar durante años sin cambios en su infraestructura.
Hacia modelos de conectividad local
Ante este escenario, la industria está migrando progresivamente hacia modelos basados en acuerdos mayoristas locales con operadores de cada país, que permiten a los dispositivos operar bajo la regulación nacional y con acceso directo a las redes móviles.
Este enfoque —conocido en el sector como modelo Multi-Local— busca garantizar estabilidad regulatoria, continuidad del servicio y mayor previsibilidad para proyectos IoT de largo plazo.
Según Valenciano, esta ha sido la estrategia adoptada por Alai Secure, “desde nuestros inicios, hace ya veinte años, apostamos por acuerdos locales con operadores en cada país, precisamente para garantizar conectividad estable y regulada durante todo el ciclo de vida de los dispositivos IoT”, afirmó.
“El roaming debe utilizarse para lo que fue creado: movilidad temporal fuera del ecosistema IoT. Los despliegues IoT requieren conectividad estable durante muchos años, y eso solo se puede garantizar trabajando con redes locales y bajo regulación nacional”, concluyó.