Bogotá, diciembre 2025. Más allá de ser solo un órgano digestivo, hoy la ciencia reconoce al intestino como
un segundo cerebro, ya que cuenta con más de 100 millones de neuronas que se comunican de forma
constante con el sistema nervioso central 1 . Este diálogo, conocido como eje intestino-cerebro, influye en
funciones tan diversas como la digestión, el estado de ánimo, el sueño, la concentración e incluso la
respuesta inmunitaria.
Sin embargo, ese equilibrio puede romperse. Una de las alteraciones más frecuentes son las molestias
digestivas funcionales, que afectan entre el 10 % y el 20 % de los adultos a nivel global 2 . Estas se originan por
fallas en la comunicación entre el cerebro y el intestino, lo que vuelve al sistema digestivo más sensible y
altera sus movimientos musculares, ocasionando dolor o calambres abdominales, distensión, cambios en el
aspecto de las heces y variaciones en la frecuencia de evacuación 3 . En Colombia, se estima que alrededor del
20 % de los adultos podría experimentarlas en algún momento de su vida 4 .
Las causas de estas alteraciones están estrechamente vinculadas al estilo de vida moderno: dietas altas en
ultraprocesados y bajas en fibra, el estrés crónico, la falta de sueño y una mayor exposición a la
contaminación ambiental son factores que afectan directamente al intestino. Todos ellos modifican la
microbiota intestinal y reducen su diversidad bacteriana —la cual ha acompañado al ser humano durante
milenios y es esencial para el bienestar—, creando un entorno más propenso a molestias digestivas y
desequilibrios generales en la salud. De hecho, en América Latina, 1 de cada 5 personas presenta síntomas
digestivos funcionales, lo que evidencia la magnitud de este problema 5 .
El impacto de estas molestias va mucho más allá del sistema digestivo. Cerca del 60 % de las personas que
las sienten también experimenta síntomas emocionales como ansiedad, irritabilidad, cansancio, fatiga y una
sensación general de malestar 6 . Esta combinación evidencia la estrecha conexión entre el intestino y el
cerebro: cuando el sistema digestivo se desequilibra, el bienestar emocional también se ve afectado 7 .
“Contrario a lo que muchos creen, el intestino no solo cumple una función digestiva; también es un pilar
fundamental para la salud física y mental. En muchos casos, estas alteraciones digestivas están asociadas a
una disbiosis, es decir, un desequilibrio en la microbiota intestinal que afecta la comunicación entre intestino
1 Revista Ocronos - https://revistamedica.com/intestino-segundo-cerebro-observaciones/
2 Síndrome intestino irritable: Prevalencia y estrés - https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0016-35032009000300003
3 Mayo Clinic. (s. f.). Síndrome del intestino irritable: Síntomas y causas. Recuperado el 19 de noviembre de 2025, de
[https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/irritable-bowel-syndrome/symptoms-causes/syc-
4 Ortiz Álvarez, D. V. (2024, 14 de noviembre). El síndrome de intestino irritable impacta hasta al 20 % de la población adulta: ¿qué se debe tener en cuenta
para su tratamiento?. El Tiempo. [https://www.eltiempo.com/salud/el-sindrome-de-intestino-irritable-impacta-hasta-al-20-de-la-poblacion-adulta-que-se-
debe-tener-en-cuenta-para-su-tratamiento-3399846](https://www.eltiempo.com/salud/el-sindrome-de-intestino-irritable-impacta-hasta-al-20-de-la-
poblacion-adulta-que-se-debe-tener-en-cuenta-para-su-tratamiento-3399846)
5 Guías Mundiales de la Organización Mundial de Gastroenterología - https://www.worldgastroenterology.org/UserFiles/file/guidelines/common-gi-
symptoms-spanish-2013.pdf
6 Éticos, El impacto del estrés y la ansiedad en el síndrome de intestino irritable - https://eticos.com.py/el-impacto-del-estres-y-la-ansiedad-en-el-
sindrome-de-intestino-irritable
7 Revista Ocronos - https://revistamedica.com/dano-barrera-intestinal-trastornos-estado-animo/
y cerebro. Por eso, mantener su equilibrio es esencial para una salud integral, y cada vez se estudia más el
papel de los probióticos, microorganismos vivos que pueden aportar en la restructuración de la microbiota,
como posibles aliados para recuperar esa armonía”, explicó Erik Espitia, director Médico de Abbott en
Colombia.
Probióticos: aliados de la salud gastrointestinal
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los probióticos —cuando se consumen en las cepas y
cantidades adecuadas— ofrecen efectos fisiológicos concretos, incluyendo impacto en la digestión o en el
sistema inmunitario. Por eso, comprenderlos a nivel de cepas específicas junto a orientación médica
profesional permite un uso más preciso y adecuado, ajustado a las necesidades particulares de cada persona
y con análisis cada vez más robustos.
Por ejemplo, la cepa Lactobacillus reuteri Protectis está respaldada por múltiples estudios que sugieren
beneficios en el equilibrio de la microbiota y el bienestar digestivo, incluyendo mejoras en la comodidad
abdominal y la regularidad intestinal 8 .
Asimismo, un estudio publicado en Frontiers in Gastroenterology 9 encontró que el uso continuo de
probióticos puede apoyar el bienestar emocional y reducir los síntomas asociados al estrés intestinal, debido
a su influencia sobre el eje intestino-cerebro 10 .
En este sentido, “los probióticos son clave para pensar la salud de manera más integral. No solo contribuyen
a la digestión, sino que también influyen en cómo nos sentimos, dormimos y afrontamos el día a día”, señaló
Gianfranco Grompone, microbiólogo y director científico.
Cabe destacar que, para potenciar la efectividad de los probióticos, es recomendable acompañar su uso con
una alimentación nutritiva y balanceada, así como con actividad física regular. “Además, en esta época de
festividades de fin de año, cuando suele aumentar el consumo de alimentos altos en grasa, azúcares y
preparaciones más pesadas, es aún más importante mantener estas buenas prácticas de salud. También es
clave recordar que cada persona es un universo distinto, por eso, contar con orientación médica permite
identificar las necesidades particulares de cada individuo y la cepa que mejor se adapte a cada caso”,
concluyó el Dr. Espitia de Abbott.
*Los probióticos como suplementos dietarios no están destinados a diagnosticar, tratar, curar o prevenir
enfermedades.