Bogotá, enero de 2026. – Las vacaciones y las celebraciones de fin de año suelen asociarse con descanso, sol y momentos de disfrute. Sin embargo, dermatólogos del Hospital Infantil Universitario de San José advierten que este periodo también puede convertirse en un punto crítico para la salud de la piel, debido a una combinación de factores que incluyen exposición solar prolongada, contacto con sal y cloro, cambios en las rutinas de cuidado, alteraciones en el sueño y un mayor consumo de alcohol y alimentos ultraprocesados.
Aunque muchos de estos efectos no se manifiestan de inmediato, las consecuencias cutáneas suelen aparecer semanas después, cuando la piel comienza a evidenciar el impacto acumulativo del descuido. Manchas, brotes de acné, resequedad, dermatitis, caída del cabello y signos de envejecimiento prematuro son algunas de las afecciones más frecuentes tras el periodo vacacional.
“Después de las vacaciones vemos un empeoramiento claro de los pacientes con manchas, especialmente melasma. Esto ocurre porque muchas personas no usan el protector solar, lo aplican de forma incorrecta o no lo reaplican, lo que hace que lleguen a consulta con una pigmentación mucho más marcada”, explica el Doctor David Reyes, médico dermatólogo de la institución.
Especialistas coinciden en que durante las vacaciones se relajan hábitos clave de cuidado. El uso inadecuado del protector solar es uno de los principales errores ya que la mayoría de personas creen que aplicarlo una sola vez al día es suficiente. A esto se suma la suspensión de tratamientos dermatológicos, la acumulación de productos sin una adecuada limpieza facial, el trasnocho y el consumo elevado de alcohol y azúcares, factores que favorecen la inflamación cutánea y los brotes.
“El protector solar no es un producto de una sola aplicación. En condiciones normales debe reaplicarse cada tres o cuatro horas, y si hay sudor, piscina o mar, idealmente cada hora, dependiendo de la exposición. Es muy frecuente ver manchas en personas que, por ejemplo, manipulan cítricos como el limón mientras están al sol. Esto genera reacciones en la piel que después se traducen en hiperpigmentaciones muy difíciles de tratar. advierte el profesional.
Uno de los principales riesgos del descuido postvacacional es que muchos daños cutáneos avanzan de forma silenciosa. Lesiones solares, alteraciones en lunares y cambios en la pigmentación pueden pasar desapercibidos, retrasando su diagnóstico y tratamiento oportuno.
“Si aparecen manchas nuevas, cambios en lunares; como en su forma, diámetro o color, resequedad intensa, picazón o empeoramiento del acné, es una señal de alerta y resulta fundamental consultar al médico. Las cicatrices por acné, por ejemplo, pueden ser muy devastadoras y difíciles de tratar si no se interviene temprano”, advierte el Dr. Reyes.
La acumulación de radiación UV no solo intensifica manchas, acelera el envejecimiento prematuro o alteraciones en lesiones solares, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar lesiones precancerosas y distintos tipos de cáncer de piel, lo que refuerza la importancia del chequeo dermatológico tras el periodo vacacional.
“Todos se van de vacaciones, pero la piel no lo hace. Esa exposición acumulada puede generar quemaduras y, a largo plazo, aumentar el riesgo de cáncer de piel, como el carcinoma basocelular o el escamocelular, que son más frecuentes de lo que se cree”, señala el Doctor David.
Además de las alteraciones visibles en la piel, los dermatólogos advierten sobre condiciones menos conocidas pero frecuentes tras las vacaciones, especialmente en personas que estuvieron en ríos, lagos o zonas naturales.
“Es común ver casos de larva migrans, un parásito que se adquiere al caminar descalzo en zonas contaminadas y que se manifiesta como una lesión en forma de línea o ‘culebra’ que avanza bajo la piel y produce intensa picazón. Ante cualquier signo así, se debe consultar de inmediato”, explica el especialista.
Claves para recuperar la piel después de las vacaciones
Tras el periodo vacacional, los expertos recomiendan retomar una rutina de cuidado personalizada que permita reparar los daños acumulados y prevenir complicaciones a largo plazo. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Protector solar bien aplicado: aplicarlo todos los días y reaplicarlo cada tres o cuatro horas, o con mayor frecuencia si hay exposición directa al sol.
- Rutina facial adecuada: limpieza diaria con un producto acorde al tipo de piel y suspensión de prácticas improvisadas o recomendaciones no médicas ni personalizadas.
- Hidratación y barrera cutánea: aplicar cremas humectantes para rostro y cuerpo, especialmente después del baño, evitando productos con fragancias.
- Hábitos saludables: mantener una alimentación balanceada, buena hidratación y evitar excesos de alcohol, es clave ya que la piel refleja directamente estos desequilibrios.
Más allá de lo estético, la salud de la piel está directamente relacionada con la prevención de enfermedades y el bienestar general. El descuido prolongado, especialmente tras periodos de alta exposición solar y cambios en los hábitos diarios, puede tener consecuencias que van más allá de lo visible y manifestarse con el paso del tiempo.
Desde el Hospital Infantil Universitario de San José, los especialistas destacan que el periodo posterior a las vacaciones representa una oportunidad para tomar conciencia sobre el impacto acumulado de estos excesos y actuar a tiempo. Evaluar la piel con un profesional y adoptar decisiones informadas de autocuidado permite reducir riesgos, detectar alteraciones de forma temprana y proteger la salud cutánea a largo plazo.
Acerca del Hospital Infantil Universitario de San José
El Hospital Infantil Universitario de San José presta sus servicios de salud de alta complejidad con énfasis en atención materno-infantil y de trauma con altos niveles de calidad, que soporta prácticas docentes y de investigación. Se destaca por su acreditación otorgada por el ICONTEC y su reconocimiento como Hospital Universitario que ratifica que la atención en salud está centrada en el paciente y su familia, garantizando mayor seguridad en la atención y un mejoramiento continuo en los procesos. Es un referente académico para la formación de talento humano mediante la relación docencia – servicio que tiene con la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud - FUCS. Ha sido el último hospital rescatado en Colombia, siendo anteriormente el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, abrió nuevamente sus puertas en el año 2006, es de carácter privado y cuarto nivel de complejidad. La excelencia, humanización e innovación del Grupo de San José, lo convierten en un ejemplo de empresa dedicada a mejorar la salud en Colombia con manos cálidas y confiables.