Bogotá, marzo de 2026. En la aviación, los trayectos más importantes no siempre comienzan en la cabina de un avión. Algunos empiezan años antes, en los pasillos de un aeropuerto, en un aula de clase o incluso con un instrumento musical entre las manos. Esa es la historia de Ricardo Cáceres, hoy integrante del área de operaciones aéreas de SATENA, cuya trayectoria dentro de la aerolínea refleja cómo la disciplina, la formación y la perseverancia pueden convertirse en una verdadera carrera profesional.
“Historias como la de Ricardo representan el espíritu de SATENA. Aquí creemos en el talento, en los procesos y en las oportunidades de crecimiento dentro de la organización. Ver cómo un joven que inició como pasante hoy avanza hacia la cabina de vuelo demuestra que el esfuerzo, la preparación y la disciplina siempre encuentran su momento”, afirmó el Mayor General Óscar Zuluaga Castaño, presidente de SATENA.
La fascinación de Ricardo por la aviación comenzó desde niño. Durante los trayectos diarios hacia su colegio, cerca de un aeropuerto, observaba despegar aeronaves que despertaban su curiosidad. Aquellas escenas marcaron el inicio de una vocación que lo llevaría a estudiar Ingeniería Aeronáutica y posteriormente a formarse como tecnólogo en mantenimiento aeronáutico en el SENA de Barranquilla.
Su vínculo con SATENA comenzó precisamente durante esa etapa, cuando ingresó como pasante. Con el tiempo, su trabajo y compromiso lo llevaron a desempeñarse como almacenista y posteriormente analista en el área de mantenimiento, participando en procesos de documentación y control de producción. Mientras desarrollaba estas funciones, continuó preparándose y aplicó a convocatorias internas para avanzar hacia la cabina de vuelo.
“Hubo momentos en los que pensé que el sueño de volar no se iba a cumplir. Fueron años de estudio, de esperar oportunidades y de confiar en el proceso. Hoy puedo decir que todo valió la pena. SATENA me permitió crecer paso a paso y demostrar que con disciplina y fe los sueños sí se pueden alcanzar”, recuerda Ricardo Cáceres.
En su primer intento para ingresar como piloto no fue seleccionado. Sin embargo, decidió insistir. En una segunda convocatoria logró finalmente ser elegido para iniciar su proceso como primer oficial, materializando el objetivo que había perseguido durante años.
Paralelo a su carrera aeronáutica, Ricardo ha mantenido otra pasión que ha marcado profundamente su vida: la música. Durante más de 18 años ha sido saxofonista, talento que le abrió puertas, le permitió acceder a becas de estudio y lo acompañó en momentos económicos difíciles.
“En la aviación todo tiene su momento y su proceso. Primero se aprende, luego se consolida la experiencia y finalmente se asumen mayores responsabilidades. Esa disciplina es la que permite formar buenos profesionales”, agregó Zuluaga Castaño.
Hoy, después de superar uno de los retos más exigentes de su vida profesional, el entrenamiento y chequeo en simulador, Ricardo mira atrás con gratitud. Para él, SATENA representa una empresa que le permitió crecer personal y profesionalmente.
Su meta ahora es continuar aprendiendo, honrar el nombre de la aerolínea y, con el tiempo, convertirse en comandante, convencido de que los sueños se construyen con disciplina, paciencia y perseverancia.