Bogotá, enero de 2026. El estreñimiento es uno de los trastornos digestivos más frecuentes y, al mismo tiempo, uno de los más normalizados. Aunque ir al baño debería ser un acto sencillo y cotidiano, para muchas personas se convierte en una fuente constante de malestar que rara vez se consulta. Se estima que cerca del 12% de la población mundial padece estreñimiento funcional, un problema que, pese a su alta prevalencia, sigue rodeado de tabúes.
“Muchas personas terminan adaptándose a vivir con el malestar provocado por el estreñimiento porque no siempre limita de forma aguda su calidad de vida y porque hablar del tema resulta incómodo”, explica la doctora Andrea Velásquez, gastroenteróloga adscrita a Colsanitas. Esta normalización retrasa la consulta médica y puede impedir la detección oportuna de causas subyacentes.
Es importante entender que el estreñimiento no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Puede estar asociado a múltiples condiciones, desde alteraciones metabólicas y neurológicas hasta obstrucciones o lesiones. Cuando no existe una causa estructural identificable, se clasifica como estreñimiento funcional, un trastorno en el que el intestino no funciona adecuadamente y que solo puede diagnosticarse tras descartar causas anatómicas mediante estudios médicos.
Contrario a la creencia común, el estreñimiento no se define únicamente por evacuar pocas veces a la semana. También influyen el esfuerzo excesivo, la consistencia dura de las heces, la sensación de evacuación incompleta y la necesidad de maniobras para lograr evacuar.
En la mayoría de los casos funcionales, los hábitos son determinantes: una dieta baja en fibra, la alteración de la microbiota intestinal, el sedentarismo y la costumbre de aguantar las ganas de ir al baño contribuyen a su aparición. “Ignorar repetidamente este reflejo natural hace que se pierda sensibilidad y empeore el problema”, señala Velásquez.
Ante esta condición, la recomendación principal es no normalizar el malestar ni automedicarse. Consultar al gastroenterólogo permite descartar enfermedades de mayor gravedad y definir el manejo adecuado. En los casos funcionales, adoptar hábitos como aumentar el consumo de fibra, mantener una buena hidratación, reducir ultraprocesados y realizar actividad física regular puede mejorar significativamente la calidad de vida. Hablar de estreñimiento, aunque puede ser incómodo, es un paso clave para recuperar el bienestar digestivo.