Bogotá, 12 de mayo de 2026. En una región donde terminar la primaria solía significar abandonar el territorio para poder seguir estudiando, un cambio estructural acaba de marcar un antes y un después. La Institución Educativa El Reparo, ubicada en una comunidad indígena Zenú, en el departamento de Córdoba, abrió por primera vez el grado sexto.Este avance no solo impacta positivamente a más de 50 niños que hasta ahora enfrentaban barreras económicas y sociales para continuar su formación, también amplía la oferta educativa y estimula la permanencia escolar.Vale la pena anotar que, en Colombia, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Educación, en 2022 y 2023 más de 700.000 estudiantes abandonaron el sistema escolar. Solo en 2023, la cifra alcanzó los 335.000. En Córdoba, por su parte, entre 2019 y 2022, la deserción en secundaria aumentó en 1.7 p.p., según el último informe de la Fundación Empresarios por la Educación. Lo cual destaca que la deserción en secundaria es uno de los principales retos educativos del departamento.En ese orden de ideas, proyectos de este tipo, cuya base es la economía circular, cobran mayor relevancia. Mónica Montes, gerente de Sostenibilidad de Tetra Pak Andina, destaca el hecho de que la nueva aula haya sido dotada con 30 pupitres fabricados a partir de la recolección, reciclaje y transformación de envases de Tetra Pak® posconsumo.De acuerdo con Montes, “la apertura de grado sexto no es un hecho menor, representa la posibilidad de que los estudiantes continúen su proceso educativo sin salir de su territorio, manteniendo sus vínculos familiares, culturales y comunitarios. Además, la mejora no es temporal, la infraestructura queda instalada, lo que permitirá que futuras generaciones accedan a este nivel educativo sin enfrentar las mismas barreras”. Un problema estructural con solución no convencionalDurante años, los estudiantes que finalizaban quinto grado en esta comunidad debían desplazarse a otros municipios para continuar su formación, lo que para muchas familias implicaba costos adicionales, riesgos logísticos y, en numerosos casos, deserción.Con la llegada de estos nuevos pupitres fabricados con materiales reciclados de más de 8.000 envases de Tetra Pak®, el colegio cuenta ahora con la capacidad para recibir 50 estudiantes que inician su secundaria, generando un impacto que trasciende lo inmediato.La iniciativa, impulsada por Tetra Pak® y GreenSouls, no solo beneficia a esta comunidad, sino que también sensibiliza sobre la importancia de separar correctamente los residuos aprovechables. En este caso, los envases reciclados fueron procesados para convertirse en mobiliario escolar, demostrando que los residuos pueden reincorporarse a la cadena productiva y generar valor social.Más allá del resultado tangible, el proyecto pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre el potencial de la economía circular en el país.“El hecho de que los pupitres provengan de materiales reciclados introduce un aprendizaje tangible sobre sostenibilidad. Los estudiantes no solo reciben clases en el aula, sino que interactúan diariamente con un ejemplo concreto de economía circular. Esto contribuye a cambiar la percepción sobre los residuos, promoviendo hábitos de separación y aprovechamiento desde edades tempranas”, agregó la ejecutiva de Tetra Pak®.El eslabón invisible: recicladores hacen posible la circularidadProyectos como este son el resultado de una cadena de esfuerzos que empieza con el trabajo de los recicladores; en Colombia, el sistema de aprovechamiento de residuos depende en gran medida de su labor, toda vez que recuperan, clasifican y ponen en circulación los materiales que luego pueden ser transformados en nuevos productos.Cada año, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), Colombia genera cerca de 4,4 millones de toneladas de residuos sólidos, de las cuales solo el 16,9% logra ser reciclado o aprovechado, en buena medida gracias a la labor de los 74.313 recicladores de oficio, formales e informales, que se estima que hay en el país.Estas cifras reflejan un desafío estructural, pero también evidencian el potencial de la economía circular cuando los materiales se gestionan adecuadamente.De hecho, en cuanto al tema de aprovechamiento de envases, solo en el 2025, Tetra Pak promovió en el país la recolección y el reciclaje de 4.400 toneladas de envases posconsumo, equivalentes a más de 293 millones de unidades, gracias al trabajo conjunto con 335 organizaciones gestoras de residuos, que apoyaron los procesos de recolección y comercialización del material reciclado.Este esfuerzo también generó impacto social en distintas regiones del país, beneficiando a más de 36.000 recicladores de oficio, quienes desempeñan un papel clave en el fortalecimiento de la cadena de reciclaje y en la transición hacia una economía más circular.Sin esta primera etapa de recuperación, proyectos como el de El Reparo no podrían existir. La transformación de envases en pupitres depende, en gran medida, de que esos materiales hayan sido correctamente separados, recolectados y reincorporados a la cadena productiva.Así, en El Reparo, un pupitre no es solo un objeto; es el resultado de una cadena que empieza en el reciclaje, pasa por la transformación y termina abriendo oportunidades. Porque cuando la economía circular funciona, no solo se reducen residuos, se construyen soluciones que pueden cambiar el rumbo de una comunidad entera.
Con la llegada de pupitres fabricados con material reciclado, escuela rural en Córdoba abrió por primera vez sexto grado
13 de mayo de 2026
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