Bogotá, Enero de 2026. Con el cierre del plazo legal para la consignación de cesantías y el pago de sus intereses, que vence el 14 de febrero, este periodo se convierte en un momento clave para revisar no solo el cumplimiento normativo, sino también el rol que tiene esta prestación dentro de la planeación financiera de trabajadores, empleadores e independientes. En este contexto, Skandia comparte información clave sobre las principales decisiones que rodean esta prestación social.
¿Cómo tomar decisiones inteligentes sobre tus cesantías?
El error más común es asumir que las cesantías son un ingreso adicional disponible cada año, lo que anula su función principal de previsión. Entenderlas como un fondo de emergencia, diseñado para proteger al trabajador en periodos sin ingresos, resulta imprescindible. En la práctica, esto implica evitar su uso para gastos de consumo corriente y priorizar decisiones que mantengan este respaldo intacto. Cuando una persona cuenta con un fondo de emergencia sólido, sus decisiones financieras tienden a ser más acertadas y alineadas con objetivos de mediano y largo plazo.
¿Cómo funcionan y por qué no son un ahorro estático?
Aunque no permanecen inmóviles, los recursos consignados en los fondos hacen parte de portafolios de inversión, cuyo objetivo es preservar el poder adquisitivo y buscar crecimientos que superen la inflación. Para los trabajadores con salario ordinario, este ahorro equivale a un salario promedio anual y debe ser consignado por el empleador antes del 14 de febrero. Además, durante el mes de enero, los empleados recibirán como intereses de cesantías un valor que corresponde al 12% de las mismas; es importante verificar que tanto la consignación como el pago de intereses se realicen correctamente.
¿Qué hacer con tus cesantías al cambiar de trabajo?
El cambio de trabajo es uno de los momentos en los que se cometen más errores en el manejo de cesantías. Aunque la normativa permite su retiro en casos específicos, como educación, compra o mejora de vivienda, utilizarlas de manera automática al finalizar un contrato puede debilitar el fondo de emergencia justo cuando más se necesita. La buena práctica es evaluar si existe una necesidad real de retiro o si es preferible mantener estos recursos como respaldo durante el periodo de cambio de empleo, evitando decisiones impulsivas que afecten la estabilidad financiera.
“Las cesantías no son un ingreso extra ni un recurso para resolver gastos inmediatos. Son un fondo de protección que, bien gestionado, permite enfrentar períodos de desempleo con mayor tranquilidad y tomar mejores decisiones financieras a lo largo del año”, señala Andrés Gallo, Gerente de Soluciones Corporativas de Skandia.
¿Cómo elegir el portafolio adecuado para tus cesantías?
El rendimiento de las cesantías también depende del horizonte en el que el afiliado proyecta utilizar estos recursos. Si el uso es de corto plazo, los portafolios conservadores ayudan a reducir la volatilidad; si el horizonte es más amplio, los portafolios de largo plazo permiten aprovechar mejor las oportunidades del mercado. Los administradores con resultados consistentes en el tiempo muestran cómo la gestión de las cesantías puede impactar la planeación financiera de largo plazo; en el caso de Skandia, sus fondos de cesantías registraron una rentabilidad de 10.39% e.a*.
La temporada de cesantías es una oportunidad para revisar decisiones que inciden directamente en la estabilidad financiera. Entender su función como fondo de protección y actuar con planeación permite reducir riesgos y fortalecer el respaldo económico durante el año.