Salud, agricultura y energía serían los principales sectores beneficiados con la firma del reciente memorando de entendimiento entre el Gobierno Nacional y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Actualmente, en materia de salud Colombia depende de la importación de radiofármacos, sustancias esenciales para el diagnóstico, seguimiento y tratamiento del cáncer en las unidades de medicina nuclear. Esta dependencia del mercado externo no solo incrementa los costos, sino que también expone al país a posibles retrasos en el suministro y limita la capacidad de respuesta del sistema de salud.
Con este acuerdo, Colombia comienza a trazar la ruta para desarrollar producción nacional de estos insumos, lo que puede traducirse en una mayor autonomía, reducción de costos, diagnósticos y tratamientos oportunos.
Para el sector agropecuario se abre la posibilidad de incorporar tecnologías avanzadas que permitan controlar plagas sin depender exclusivamente de pesticidas químicos, desarrollar cultivos más resistentes a las sequías y optimizar el uso de fertilizantes mediante análisis más precisos del suelo. Esto no sólo fortalecería la productividad y reduciría costos para los productores, sino que también disminuiría el impacto ambiental de la agricultura y mejoraría la capacidad de adaptación frente a la variabilidad climática.
De otro lado, en materia energética del país, el memorando abre la puerta para que Colombia evalúe, con planeación la incorporación de la energía nuclear como parte de su matriz energética hacia el final de la próxima década. Lo anterior implica trazar desde ahora una hoja de ruta clara, con estudios técnicos, ambientales y financieros sólidos.
“Hoy el país depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, vulnerable a sequías prolongadas. Si bien las energías renovables como la solar y la eólica han avanzado de manera significativa, también están sujetas a condiciones climáticas variables.” Afirmó Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana.
En este escenario, la energía nuclear aparece como una fuente estable, continua y con una de las menores emisiones de gases de efecto invernadero durante su operación. Su eventual incorporación permitiría avanzar en la reducción progresiva del carbón, fortalecer la seguridad energética y contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales de reducción de emisiones. Se trata, en esencia, de contar con una fuente que garantice respaldo permanente al sistema eléctrico, incluso cuando el clima no juega a favor.
“El memorando establece el inicio de una hoja de ruta y de un proceso de preparación responsable que busca ampliar la capacidad científica del país. Con ello, Colombia entra en una conversación global sobre el uso seguro y estratégico de las tecnologías nucleares, pero con objetivos concretos en la salud, el campo y su matriz energética”, señaló Camilo Prieto Valderrama, director de la Red Nuclear Colombiana.