La tecnología debe ir acompañada de una cultura de prevención, la falta de
mantenimiento estructural y la acumulación de sedimentos en sumideros pueden
generar riesgos sanitarios y pérdidas económicas considerables.
Colombia, abril de 2026 - En las últimas dos décadas, el panorama urbano en Colombia ha
cambiado drásticamente, transformando lo que antes era una lluvia común, en algunas
ciudades, en emergencias viales que pueden llevar a colapsar a los servicios de asistencia.
Este colapso de los sistemas de alcantarillado tradicionales responde a una "tormenta
perfecta" entre el crecimiento poblacional, fenómenos climáticos más intensos y el mal uso
de la infraestructura por parte de los ciudadanos, quienes arrojan basuras, grasas y residuos
de obra que obstruyen el flujo.
En Colombia, hasta finales de marzo de 2026 se han registrado más de 600 emergencias en
328 municipios, con más de 155 mil familias damnificadas. La cifra refleja inviernos cada vez
más intensos, lo que hace urgente que las ciudades adopten medidas de adaptación y
mitigación para reducir sus impactos.
“Más allá de los desechos, el factor técnico crítico es la impermeabilización excesiva del
suelo. Al cubrir la tierra con asfalto y concreto, se reduce la infiltración natural y se aumenta
el volumen de escorrentía superficial, sobrecargando redes que no fueron diseñadas para
captar y evacuar tales magnitudes de agua de manera eficiente” explica Javier Quiroga, GC
UCR para países andinos de Pavco Wavin.
De acuerdo con el experto, esta saturación del sistema pluvial es lo que diferencia un
encharcamiento temporal en las vías de una inundación por desbordamiento de ríos, la cual
suele ser más prolongada y peligrosa cuando hay asentamientos en zonas de ronda no
planificadas.
Frente a este desafío, la ingeniería moderna propone una transición hacia las "ciudades
esponja" mediante la implementación de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS).
Estas técnicas imitan el ciclo hidrológico natural al infiltrar y retener el agua en su origen,
evitando que colapse el alcantarillado.
Un proyecto integral puede combinar infraestructura verde, como jardines de biorretención
y techos verdes, con infraestructura gris-azul donde destaca el sistema AquaCell, una
solución de celdas de infiltración que permite captar, almacenar y aprovechar el agua lluvia
en lugar de simplemente evacuarla.
“Incluso en ciudades ya construidas, es posible rediseñar espacios mediante parques
inundables y alcorques que mitigan el riesgo y permiten reutilizar el recurso para usos no
potables en edificaciones, como el riego de zonas verdes o la alimentación de baterías
sanitarias” asegura Quiroga.
Para que esta gestión sea efectiva, el “músculo” bajo el asfalto es vital. El uso de tuberías de
gran diámetro fabricadas con materiales avanzados, como los sistemas de PVC, maximiza la
eficiencia debido a su baja rugosidad y alta resistencia estructural y química, lo que previene
la corrosión y requiere menor mantenimiento.
No obstante, la tecnología debe ir acompañada de una cultura de prevención; la falta de
mantenimiento estructural y la acumulación de sedimentos en sumideros pueden generar
riesgos sanitarios y pérdidas económicas considerables.
El ciudadano común juega un papel fundamental en este ecosistema al programar limpiezas
periódicas de desagües en sus viviendas y evitar el vertido de desechos en las calles. En
última instancia, asegurar el correcto funcionamiento de los drenajes es un compromiso
compartido que, apoyado en la innovación técnica, garantiza que la sostenibilidad y la
seguridad urbana sean finalmente una realidad posible.