Bogotá, 19 de marzo de 2026. En Colombia, la educación sigue enfrentando retos estructurales en materia de permanencia estudiantil. Según cifras del Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad Icesi, cerca del 45 % de las niñas y los niños que inician primaria en Colombia no logran culminar la educación media, lo que evidencia que casi la mitad de los estudiantes vive trayectorias educativas interrumpidas antes de llegar a grado 11.
De acuerdo con un sondeo reciente de la Fundación Barco, aplicado a 2.180 estudiantes de 18 departamentos del país, el 13% manifestó haber pensado en abandonar el colegio. Entre las principales razones se destacan la lejanía de la institución educativa (41%), los problemas económicos y familiares (33%) y las dificultades académicas (21%). No obstante, el 91 % de las personas consultadas afirmó que la educación puede brindarles un mejor futuro a ellos y a sus familias, lo que demuestra que la intención de abandono no responde a falta de aspiraciones, sino a barreras de los contextos que viven los estudiantes y que se convierten en factores de riesgo para su permanencia escolar.
Este panorama nacional se vuelve más desafiante en contextos como el de Villagarzón, Putumayo, que, con cerca de 24.759 habitantes, el 61 % de las familias se encuentran económicamente inactivas y muchas viven con ingresos inferiores al salario mínimo. Las limitaciones de transporte escolar, zonas rurales apartadas, la baja oferta de empleo y las afectaciones derivadas del conflicto inciden directamente en la permanencia educativa de niños, niñas adolescentes y jóvenes.
En este contexto, iniciativas como ESCALA de la Fundación Barco, trabajan directamente con estudiantes que están en riesgo de desistir de su trayectoria escolar, fomentando acompañamiento, sentido de propósito educativo y fortaleciendo las redes de apoyo dentro de las comunidades educativas. Esta labor se convierte en un apoyo a las políticas públicas que buscan mejorar la permanencia y reducir las brechas estructurales en el sistema educativo.
“La Fundación Barco es un pilar que nos ayuda al desarrollo y crecimiento de los profesores y estudiantes. Nos traen nuevas ideas y prácticas que ayudan a nuestro progreso. A través de herramientas como la IA, hemos podido construir talleres que aportan a nuestro proyecto de vida y nos permiten prepararnos para el futuro profesional y académico”, resaltó Diana Sofía Trejo, estudiante de la Institución Educativa Puerto Umbría, ubicada en Villagarzón.
A pesar de los desafíos que muestra Colombia en materia de deserción escolar, la evidencia sugiere que acciones enfocadas en la motivación, en el acompañamiento docente y en la construcción de trayectorias educativas significativas para los estudiantes pueden marcar la diferencia, especialmente en territorios con condiciones socioeconómicas complejas.
En este caso, la Fundación Barco centra su gestión en el fortalecimiento de las comunidades, posicionando el diálogo como la herramienta fundamental para el cambio social. A través de procesos de escucha activa, se sumerge en las realidades del territorio para comprender sus problemáticas desde la visión de quienes las habitan. Este enfoque colaborativo permite que las alternativas de mejora no sean impuestas, sino propuestas y socializadas en conjunto.
Sobre Fundación Barco
La Fundación Barco transforma vidas para construir un futuro más equitativo, inspirando a comunidades, empresas y familias a impulsar el desarrollo social y ambiental de América Latina. Es una entidad independiente sin ánimo de lucro dedicada a promover la equidad y el desarrollo social en Colombia y América Latina mediante soluciones innovadoras para abordar los desafíos de las comunidades en sus territorios. Cuenta con metodologías propias que construyen confianza, transparencia y eficacia. Construye alianzas estratégicas con empresas, entidades y gobiernos para desarrollar proyectos y programas para generar valor social y mejorar las condiciones de vida.