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Balance de género en juntas tardaría hasta 25 años en Colombia

26 de marzo de 2026 por
Balance de género en juntas tardaría hasta 25 años en Colombia
ACIS

En Colombia, muchas de las decisiones que definen el rumbo de las empresas —y, en gran medida, del país— siguen tomándose sin la participación de mujeres. No por falta de talento, experiencia o preparación, sino porque el acceso a estos espacios de poder continúa avanzando más lento de lo que el contexto exige. Hoy, las cifras lo confirman: al ritmo actual, el balance de género en las juntas directivas podría tardar hasta 25 años en alcanzarse. Dos décadas más aplazando decisiones que las organizaciones podrían empezar a tomar desde ahora.

Y esto no es solo una conversación de equidad. Es, sobre todo, una conversación de competitividad, rentabilidad, sostenibilidad y calidad en la toma de decisiones. La evidencia ha demostrado que las juntas más diversas son también más efectivas: toman mejores decisiones, impulsan la innovación y reflejan de manera más real a la sociedad a la que sirven. Aun así, el cambio sigue ocurriendo a un ritmo que no responde a la urgencia del entorno.

“Este no puede ser un tema que aparezca solo cuando hay cifras o coyunturas. La diversidad en las juntas directivas debe ser una conversación permanente, porque es ahí donde realmente se define el futuro de las organizaciones”, señala Mónica Concretas, chair del Club 30% en Colombia y miembro de la junta directiva.

De ahí que el reto no sea únicamente reconocer la brecha, sino actuar sobre ella. Pasar de la intención a la acción implica revisar cómo se conforman las juntas, ampliar las redes de talento y entender que la diversidad no es un gesto simbólico, sino un factor estratégico para la sostenibilidad empresarial. “No podemos seguir viendo el balance de género como una meta lejana. Cada decisión que se toma hoy en una junta directiva tiene el potencial de acelerar —o frenar— ese progreso”, enfatiza María Paula Duque, ejecutiva y miembro de junta directiva.

En ese sentido, mantener esta conversación vigente es tan importante como impulsarla. Más allá de coyunturas o momentos específicos, se trata de una transformación estructural que requiere consistencia en el tiempo. “Acelerar el progreso es entender que esto no se trata solo de equidad, sino de sostenibilidad empresarial. Las compañías que no integren diversidad en sus espacios de decisión están dejando pasar oportunidades clave”, concluye Marcela Carrasco, fundadora y co-chair del Club 30% Colombia.

#AceleremosElProgreso cierra como campaña, pero deja abierta una conversación que no debería salir de la agenda. Porque el progreso no depende del tiempo, sino de las decisiones que se toman —o se postergan— ahora mismo.

Y para las organizaciones que aún no han dado este paso, o cuya participación femenina en juntas sigue siendo limitada, el mensaje es claro: el talento existe, está preparado y es accesible. Hoy existen herramientas concretas para avanzar, como la base de datos Juntas Diversas del CESA y el acompañamiento de firmas especializadas en búsqueda de talento, que permiten identificar perfiles altamente calificados y alineados con las necesidades de cada organización.

Acelerar el progreso no es una promesa a futuro. Es una decisión que puede empezar a tomarse ya.

Balance de género en juntas tardaría hasta 25 años en Colombia
ACIS 26 de marzo de 2026
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