El debate sobre migración ya no puede seguir reduciéndose a cifras y controles fronterizos.
Con “Basta de Abuso a Migrantes”, Amnistía Internacional Venezuela y sociedad civil
colocan el tema en el centro de la agenda política regional
Bogotá, agosto de 2025. Frente al aumento de políticas migratorias restrictivas en la región
y el incremento de la xenofobia, Amnistía Internacional Venezuela, con la compañía de
Naciones Unidas, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil, presentó la
campaña regional “Basta de Abuso a Migrantes”, una iniciativa que busca articular
esfuerzos para defender los derechos de las personas migrantes y refugiadas venezolanas.
La campaña parte de un mensaje central: migrar es un derecho, no un delito. Bajo ese
enfoque, propone tres ejes de acción: documentar violaciones de derechos para exigir
rendición de cuentas, combatir narrativas de odio con estrategias comunicacionales
conjuntas y potenciar la incidencia política para lograr cambios estructurales en leyes y
prácticas institucionales que hoy en día vulneran los derechos de estas personas.
En el lanzamiento, la funcionaria del Ministerio del Interior, Caterine Vergara, advirtió sobre
los riesgos que se incrementan cuando los Estados criminalizan la migración irregular:
“Todas las personas son titulares de derechos. Cuando se etiqueta a alguien como ‘ilegal’,
se le reduce a una mercancía y se abren escenarios de explotación. Las condiciones de
vulnerabilidad que enfrentan muchos migrantes son la base de ese delito, y por eso hemos
identificado que una gran parte de las víctimas de trata en la región son personas
migrantes”.
Desde Naciones Unidas, Julia Pimentel, oficial de derechos humanos, reforzó la idea de
que la verdadera transformación hacia un contexto migratorio positivo ocurre con el trabajo
articulado: “A nivel regional observamos la importancia de unir esfuerzos multilaterales.
Ningún país puede enfrentar en solitario las crisis humanitarias, por eso necesitamos
compromisos compartidos que permitan respuestas coordinadas y sostenibles. La
cooperación regional no debe quedarse en el papel, sino materializarse en acciones
conjuntas que realmente marquen la diferencia en la vida de las personas”.
Además añadió que uno de los retos más grandes sigue siendo la falta de información
confiable y desagregada. “Sin datos claros, los sistemas de protección se vuelven limitados.
Por eso insistimos en construir registros con un enfoque de derechos, no de control. Solo
así podremos diseñar políticas que respondan a la realidad de quienes migran y elevar
nuestra capacidad de protección.”
Por su parte, la directora adjunta de Amnistía Internacional Venezuela, Natasjja Rojas,
destacó que la iniciativa no es un esfuerzo aislado, sino un espacio para sumar propuestas
y alianzas: “Nuestra campaña busca generar propuestas y unirnos en este esfuerzo,
llevando mensajes para combatir la xenofobia y las dificultades que enfrentamos a nivel
institucional.”
Por su parte, Yendri Velásquez, gerente de campañas de Amnistía Internacional
Venezuela, subrayó que la estrategia no se limita a denunciar, sino que busca tender
puentes: “La campaña ‘Basta de Abuso a Migrantes’ no es solo una denuncia; también es
un puente de diálogo. Queremos señalar las violaciones de derechos, pero también tender
la mano para construir mejores políticas públicas.”
Indicó que el trabajo cercano con las comunidades es fundamental. “Acompañar, asesorar,
recoger testimonios directos: eso nos permite entender qué está pasando más allá de los
informes oficiales. Los Estados necesitan de nuestro apoyo para identificar con claridad
cómo pueden mejorar sus políticas. Por eso espacios como este, de diálogo y comunicación
directa, son tan valiosos: demuestran que sí es posible sentarse con funcionarios y
funcionarias para construir soluciones conjuntas.”
Con este lanzamiento, la campaña se consolida como un esfuerzo regional para garantizar
que ninguna persona sea criminalizada por migrar. “Basta de Abuso a Migrantes” busca
trascender discursos de odio y prácticas xenófobas para convertirse en un motor de
incidencia: visibilizar las violaciones de derechos, transformar la manera en que se narra la
migración en la opinión pública y abrir espacios para que gobiernos, organismos
internacionales y sociedad civil trabajen de manera conjunta.
El desafío es claro: pasar del reconocimiento de derechos a su garantía efectiva. Amnistía
Internacional Venezuela, y sus aliados regionales, llaman a convertir esta campaña en un
movimiento sostenido que logre cambiar narrativas, reducir la xenofobia y asegurar que las
políticas públicas en paises de acogida respondan con dignidad, igualdad y justicia a las
personas venezolanas que han tenido que huir de su pais y ejercen su derecho a migrar.