El reto de los gerentes de proyecto en la actualidad, es el de convertirse en verdaderos líderes que logren en conjunto con su grupo, alcanzar los objetivos de los proyectos a su cargo.
Algunos teóricos discrepan en el sentido de si un líder nace o se hace. En el primer caso, se asume que el líder tiene ciertas características innatas en su personalidad que causan impacto en otros, que optan por seguirlo. En el segundo caso, se plantea que el líder, es una persona que mediante el entrenamiento de ciertas actitudes y comportamientos, logra que otros se comprometan con sus objetivos.
Se han identificado ciertas características en los líderes que pueden ser desarrolladas por los gerentes de proyecto, que quieren ejercer influencia sobre su equipo o los stakeholders del proyecto. No podemos olvidar que las directrices de esta influencia, deberán estar gobernadas por un código de ética.
Estas características dentro del marco de la inteligencia emocional, dado por Daniel Goleman, incluyen cuatro elementos básicos: la conciencia de uno mismo, el autocontrol, la facilidad para relacionarse con los demás y la capacidad para motivar a otros.
La autoconciencia se refiere al conocimiento que tiene la persona sobre si misma, y que le permite básicamente, por un lado, reconocer las características innatas de su personalidad y los sentimientos asociados en una situación determinada y por otro, los pensamientos y la manera como las ideas pre-concebidas afectan sus conductas. La autoconciencia se logra con la observación y análisis de nuestras reacciones y pensamientos positivos o negativos, en las diferentes situaciones de la vida. Por ejemplo, si cuando una persona que se dirige a mí, alza la voz y mi reacción inmediata es la de gritar o responder con un tono de voz más elevado, esta situación podría indicar que yo considero este trato como una falta de respeto o una agresión, que merece una respuesta de defensa. Pero, si esta misma situación es ubicada en el escenario de un festival, la interpretación sencillamente es que la respuesta natural es hablar más duro, porque el ruido circundante no está permitiendo la comunicación. Pero, lo importante de esta escena, es que la persona tome el tiempo para identificar si una voz fuerte es un disparador de una reacción negativa o no y en cuáles circunstancias. Y frente a este análisis, tener la información suficiente sobre sí mismo, para cambiar esta reacción inmediata por otra más adecuada a la circunstancia.
Por tanto, la autoconciencia permite al individuo anticipar sus propias reacciones y en esta medida cambiar aquellas manifestaciones que tienen efectos no deseados en las personas con quienes interactúa. Esta manifestación negativa se traduce en una actitud o una conducta que puede ser cambiada por otra actitud o comportamiento más apropiado, definido por el mismo individuo.
La conciencia de si mismo ayuda a la persona a controlar más fácilmente sus propias emociones y por tanto, a ejercitar el autocontrol. Un líder que se auto-controla, elige las respuestas verbales, no verbales y conductas según el requerimiento de las circunstancias o a las expectativas del equipo que dirige.
El autocontrol también implica que el gerente de proyecto considere que las cosas suceden como resultado directo de sus acciones, y que está en sus manos, establecer la estrategia necesaria para cumplir las expectativas de los stakeholders del proyecto. Este afirmación nos lleva a entender que la persona que siente que tiene el control de lo que sucede alrededor, es una persona que puede auto-motivarse y por ende, motivar a su círculo de influencia, para conseguir los resultados específicos de su proyecto.
La facilidad en que el gerente de proyecto se relaciona con los demás, es otra aplicación de la inteligencia emocional. En este caso, el o ella están haciendo uso de varias habilidades, entre ellas la asertividad y la empatía.
Ser asertivo significa que el gerente de proyecto puede expresar, plantear y defender sus propios deseos, creencias o solicitudes, sin ofender o generar respuestas negativas en los otros y respetando sus sentimientos. La persona que utiliza la agresión verbal o física, para imponer un punto de vista, aunque tenga la razón, perderá el respeto de su equipo.
Por otra parte, la capacidad para ponerse en la posición de otra persona, es lo que se conoce como empatía. El gerente de proyecto que analiza los motivos y preocupaciones de las personas con las que interactúa, logra entender la posición de los otros y dar la argumentaciones para convencer o sencillamente, para ceder, con el fin de lograr el avance del proyecto.
Las características identificadas en los líderes dentro del marco de la inteligencia emocional, pueden ser desarrolladas por un gerente de proyecto en el tiempo y con la voluntad suficiente para cambiar y mejorar. El avance se notará en la medida en que su interacción personal con los stakeholders del proyecto es tan apropiada, que logra el cumplimiento de los objetivos del proyecto, manteniendo su equipo de trabajo en un ambiente de motivación y colaboración. Pero si se logran los objetivos del proyecto a costa del cansancio físico y mental del grupo, del sacrificio de tiempo y salud de las personas afectadas por el proyecto, éste no será un modelo a ser repetido.
En consecuencia, requerimos como líderes, una auto-revisión de nuestros pensamientos y emociones, dentro de un proceso continuo de conocimiento de nosotros mismos y un esfuerzo por entender a quienes nos rodean.
Bibliografía
Fister Gale, Sara. ‘The secret of stellar managers’, PM Network, February, 2006.
Goleman, Daniel. “La Inteligencia Emocional”. Javier Vergara Editor. Bogotá, 1996.